sábado, 11 de junio de 2016

LA ZULIANIDAD ¿IDENTIDAD CULTURAL O COARTADA POLÍTICA?. ROBERTO ALCIDES SIMANCAS












LA ZULIANIDAD ¿IDENTIDAD CULTURA O COARTADA POLÌTICA?











ROBERTO ALCIDES SIMANCAS LARA
C.I. 7.791.515




ÌNDICE

SIN PRÒLOGO Y SIN NADA
¿EL ZULIA INDEPENDIENTE?
LOS NEOTIEMPISTAS BURGUESES
ATRAPADOS Y SIN SALIDA POR COLOMBIA
DETRÀS DEL 28 DE ENERO DE 1821
LA COARTADA DE LA ZULIANIDAD PROSIGUE
FERNANDO VILLASMIL BRICEÑO ¿HORA DE VERDADES O DE ACOMODO?
EL ESPÉCIMEN MARACUCHO
EVOLUCIPÒN DE LA ZULIANIDAD COMO COARTADA POLÌTICA
LA GAITA ZULIANA
VISIÒN CRÌTICA DE LAS RELACIONE INTERNACIONALES COLOMBO-VENEZOLANA:
    MARCO HISTÒRICO
    REALIDAD DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN LA   ACTUALIDAD
    CONJETURAS A MANERA DE CONCLUSIONES
REFLEXIONES FINALES SOBRE LA ZULIANIDAD



Sin  prólogo y sin nada

Se   acaba al parecer la hegemonía chavista. La  oposición tiene mayoría en la Asamblea Nacional; en el Zulia los diputados son en su mayoría del Nuevo Tiempo; sólo que la entidad federal ya es de hecho una colonia colombiana. El gran triunfador de esta derrota anunciada, es el eje cubano-colombiano.
      La patria es una quimera, por no decir, una coartada; ambos grupos se trajeron sus voceros internacionales, que no podían dejar de ser colombianos: La Piedad Córdova, por el GPP y el  Andŕes Pastrana por la MUD; mientras el Uribe le sigue echando candela a Venezuela y un extranjero nos gobierna en Miraflores; que a decir de la investigación de Pablo Medina, el hombre nació en Bucaramanga.
      De verdad que nada queda de lo que pudo ser Venezuela, menos del Zulia y del Táchira. Un gobierno regeneracionista luce metafísico; la metástasis está consumada y consumiendo a un pueblo que decidió morir en la grosería, la corrupción  y el desdén por su pasado y ante todo perdió el valor.





DESARROLLO



¿EL ZULIA INDEPENDIENTE?        
El problema de los nacionalismos es materia que una visión dialéctica de la historia no puede dejar a la deriva. En el caso del Zulia el tema es de acuciosidad, pues, con èl se cuela màs que un verdadero regionalismo, una tendencia a esconder grandes verdades, que la mayorìa de las veces anulan la participaciòn del citadino.
Los regionalistas a ultranza como el abogado Vinicio Nava, el autor del libro El Zulia Glorioso, es una muestra de lo planteado. El hombre con el impetù que lo caracteriza, con un amor sin dudas por el terruño; no comprende que su òptica estrecha sobre la entidad federal sòlo favorece a bellacos como Julio Portillo y compañìa; mientras èl sigue anclado en el siglo 19. Por el otro lado se encuentran personajes como el mèdico Luis Guillermo Hernàndez, individuo que asume el proceso regional como si se tratara ùnicamente de una biblioteca; al galeno nunca se le ha visto tomar posiciòn clara sobre el acontecer zuliano, imposible; si sabemos que desde los inicios fue un ferviente partidario de Marcos Pèrez Jimènez, despuès de Arturo Uslar Pietri y hasta de los adecos viejos y nuevos; con semejante ejemplo, no creo que se trillen caminos de claridad. Así los regionalistas y enciclopédicos zulianos le han hecho el juego a los poderosos de la regiòn.
Si bien el regionalismo màlsano que cierta elite marabina en gran medida gestò, hoy muestra sus grandes bemoles; ello se agrava con un zuliano, quien vive a espalda de lo suyo.
La arremetida colombiana no tiene parangòn, el citadino vive en su propio territorio dominado por los paracos, quienes poco a poco, de modo acelerado ahora son los dueños de los espacios comerciales; en tanto el bocòn regionalista se desvive por una cerveza y el vallenatico, sin que el millòn y tanto de colombianos se detengan en su afàn de copar espacios en todas las àreas de la geografìa local. Se entiende entonces como los ganaderos de Perijà y el Sur del Lago en una avaricia sin par, la cual rompiò el saco; contrataron mano de obra colombiana y luego sicarios de ese mismo país; so argumento de una mano de obra ejemplar y barata, como de la necesaria seguridad ante el supuesto comunismo en ciernes. El resultado es que ellos ahora son azotados tanto por los oficialistas del gobierno central, quienes tomando como pretexto la aspiraciòn de las etnias yukpas, bari y medianamente guajira de una tenencia justa de la tierra; se apoderàn de grandes fundos, objetivo de la boliburguesìa en el poder.
En el montaje referido  merece el juicio en el exilio el Sr. Manuel Rosales, de ser ciertas las noticias que lo colocan como la ficha que trajo a los paracos y narcotraficantes colombianos; de igual modo el dueño del periòdico Panorama debe ser expropiado de todos sus bienes, si es cierto lo que plantea su antiguo socio, el ex gobernador Rosale. El Ex Alcalde Di Martino también debe ser investigado a ultranza, el ex ficha de Lola Aniyar de Castro;  quien lo incluyò en su Instituto de Investigaciones Criminològicas de la Universidad del Zulia, el hombre de los infinitos cargos en los gobiernos izquierdistas de la regiòn; ese hombre debe ser pasado por las armas de la justicia popular si son ciertas también las denuncias de que ha amparado guerrilleros colombianos.
El politològo de origen italiano debe ser escudriñado en toda su fortuna, ver si sus denuncias no son màs que juego de poder; no se olvide que su padre difunto mantenìa en la Plaza Baralt, en el Centro Comercial Mac Gregor, su búnker de enfrentamiento con los colombianos paracos; quienes acabaron dominando el comercio de ese àrea y casi todas del Zulia. No vaya a ser, por ironìa,  que su discurso no ha sido màs que pantallla, discusiones de la mafia paraca y siciliana. No se puede olvidar tampoco la mafia guajira y àrabe.
Se deduce de lo expuesto  que el Zulia està entre fuego cruzado, sin que el gobierno nacional se atreva a echar plomo en funciòn de la seguridad nacional. Ante esa realidad los zulianos estamos invadidos por los colombianos de todos los matices. La geopolìtica colombiana adelantada despuès de la defenestraciòn del General Marcos Pèrez Jimènez, hizo que el palacio de NARIÑO acometiera un trabajo solapado, que hizo posible que hombres de total origen colombiano, como Carlos Andrés Pèrez y Ramòn J. Velàsquez, hayan llegado a la presidencia de la nación. No es gratuito que en la presidencia transitoria del Velàsquez, èste firmò el indulto a favor de un narcotraficante colombiano.
El Zulia y el Tàchira son objetivos del gobierno colombiano, y si bien los paracos, narcotraficantes y guerrilleros colombianos, tienen diversas aristas para su anàlisis; el gobierno nacional venezolano debe imponer su autoridad sin contemplaciòn. El enemigo no es Norteamérica, es el estado colombiano, el mismo que viene ganando terreno en nuestro terreno con el enviò sistemàtico de sus nacionales con la mentirita de los desplazados; quienes hoy deben representar màs del treinta por ciento de la población venezolana, sino màs. La complicidad de políticos gobierneros, de una burguesìa apátrida y un ciudadano indiferente a su identidad nacional, regional y local, nos tiene de rodilla. La soluciòn es simple: deportaciòn en masa de los colombianos indocumentados y de quienes previa una investigaciòn inquisitorial se le demuestra que actuèn en contra del estado venezolano. En el caso del Zulia se sugiere un programa lo màs pronto posible, que haga que sus lugareños reemprendan la querencia por su terruño, negaciòn por dècadas de entrada de colombianos al territorio, eliminaciòn de la mùsica vallenatera y ejercicios militares de nuestros  ciudadanos de modo obligatorio.
Ya basta del discurso de la zulianidad como coartada, la estrategia que creò el Sr. Manuel Rosales, paro tambièn a la alianza de los oficialistas con la guerrilla colombiana. No sòlo se debe intervenir a la Policìa Regional, si es cierta su complicidad con los paracos; merece prontitud de acciòn delatar por què el gobierno nacional no hace una razzia, por ejemplo en el caso central de la ciudad de Maracaibo, donde los paracos dominan el comercio legal e ilegal.
Sin estridencias nacionalistas pero sí con el ejemplo varonil, de quienes defienden su terruño, se debe limpiar al Zulia y todo el territorio nacional de sus invasores. Un muro de contenciòn, con bloques de una moral militante en la querencia de lo nuestro, es en definitiva lo que puede darle un parado definitivo a la geopolìtica colombiana de infiltración, la cual suma fruto en desmedro de nosotros los venezolanos.

LOS NEOTIEMPISTAS BURGUESES              
En época de supuesta revolución, crisis económica e inflación; sería pertinente definir que es un burgués. Sin lugar a dudas no puede ser un representante de la burguesía un hombre o mujer, que por ejemplo tenga a lo sumo un millardo de bolívares; pareciese que el monto debe ubicarse por otras cifras, que al parecer son siderales en tiempo de billones; aunque el Amo de Miraflores Por Ahora nos haya metido la mentira del bolívar fuerte. Se está claro que a más de los tradicionales Amos del Valle, los Doce Apóstoles de Carlos Andrés Pérez y demás engendros de burgueses amparados con cargo al tesoro nacional público; en la actualidad domina de hecho y derecho el presupuesto público la Boliburguesìa del chavismo. Así ante la indiferencia de un contralor general de la república, quien vive de sus supuestas torturas durante el perezjimenismo y su carita angelical; lo real concreto es el saqueo público continuado, sin que para ello se aplique la ahora denominada Ley Anticorrupción; sancionada precisamente por un mandatario, quien hizo de la corrupción su tema central cuando aspiraba a la presidencia nacional; por lo que el desafuero contra el presupuesto nacional es la nota y sin control fiscal, los burgueses de toda laya hacen su agosto.
En el mundillo del escándalo público, muy característico de una izquierda sin principio, inaugurada en el Zulia por el difunto Luís Hòmez; entre cuyos herederos están el Mario Isea y Rafael Souky y José Luís Pirela: resulta que tratando de destruir al adversario fundamental se deja trastienda, por lo general, los testaferros y verdaderos corruptos, es decir, los burgueses con cargo a la hacienda pública nacional. El cuento viene por el caso del Sr. Manuel Rosales, a quien la cizaña de sus enemigos políticos al parecer le quieren dejar hasta sin bienes privados; elemento extraño en el nuevo escenario político, pues, casi siempre al contrincante se le alejaba del poder pero no de su fortuna mal habida; sino véase el caso de Vinicio Carrera y Cárdenas durante la gestión del también locuaz llanero, el difunto Luís Herrera Campins; o de su amigo de partido Rafael Caldera, quien en su segunda vuelta a Miraflores tuvo al dandy de su hijo, como cabeza de los grandes negociados; de los cuales nunca fue delatado ni privado; por cierto ante la ausencia de la voz y la escritura del hoy furibundo Teodoro Petkoff, quien pareciese un Toquendama de la anticorrupción, el mismo cínico del vamos mal pero estamos bien. Más que un cuero seco, como dijo un presidente; el país es una gran piñata y el presupuesto nacional representa la misma.
En su exilio dorado el Manolo, el filósofo del Zulia, quien superó al menos al amañado filósofo del derecho Manuel Delgado Ocando, suma del conocimiento en pro de lo inètico e inmoral, como es la actual gestión chavista, compensada por un millarda liquidación y jubilación; se le catea sus haciendas y la contraloría general siempre inoperante esta década de los rojos, da fundamentaciòn por los hechos de corrupción del ex mandatario regional. Pienso que sigue operando el mismo procedimiento del pasado con ciertas variantes, por lo que a modo de inventario sería pertinente que se investigara el entorno del otrora hombre fuerte del Zulia, caso de Peter Marbelg, Ciro Belloso, Omar Barboza y hermano, Nelson Carrasqueño, Zulay Medina y su hermano, el mismo que es el contador del Manuel, como también dueño de la empresa de servicios de auditoría que se pelea la torta con la otra Factor Productivo, efectuando un control previo que debe ser potestativo de la administración activa; Mariana Machado, Felipe Hernández de los Ríos (en el exilio español si no me equivoco) y Marianela Fernández; sin que escape el guajiro ex contralor general del estado Zulia Andrés Cruz. En esa investigación científica con base en la declaración jurada de bienes tampoco puede escapar el dueño de la cuenca del Lago, el Sr. Pineda Belloso (Panorama), quien para nadie fue un secreto su alianza con el Sr. Manuel; se le suma también un conjunto de funcionarios de vida muy holgada como Jamelis Ríos, Belkis Portillo, Maria Portillo y Jasmìn Nava, el clan de los Machados, Tibisay Pedreañez y una larga lista; las sorpresas podrían ser metafísicas. Pero el expediente es el mismo, la metamorfosis sin igual, si no véase el caso de César Morillo, antiguo funcionario del ex gobernador del estado Zulia; quien desde la extinta Asamblea Legislativa
La conclusión es evidente: El presupuesto público es una piñata que da para todos; desde el millón para el necesitado en el barrio, el contrato suculento del constructor, la comisión para el funcionario público y desde lógico la tajada mayor para el hombre fuerte; bien sea que esté en una gobernación, alcaldía y la siempre ansiada Miraflores. El esbozo señalado también es válido, por consiguiente, para los Amos de Barinas, Cojedes y Anzoátegui, como para los justicieros y su territorio chiquito pero grande en fortuna como Chacao y Miranda. Y mientras el saqueo prosigue, un pueblo envilecido siente la arremetida del hampa común, sicarios y guerrilleros colombianos, junto con la mafia asiática y árabe; sin que  el alto mando militar tome cartas en el asunto e imponga la disciplina necesaria.
En resumen, ante la anomia institucional del estado, se impone un gobierno fuerte, con eficacia de gestión, que haga limpieza y hasta imponga la no defensa del corrupto y hasta del juez, como lo señalaba Simón Bolívar; es la salida
           
ATRAPADOS Y SIN SALIDAD POR COLOMBIA
La triste realidad de tamaña sandez fue la mutilación del territorio patrio a favor de los colombianos; pero la rapiña proseguiría. La cancillería del Palacio de Nariño trabajó muy bien, al punto que junto con el Brasil y Chile, tiene uno de los mejores centros de geopolítica. Conservadores y liberales sabían que había que mellar la conciencia en la región del Zulia y el Táchira; también asomarse por el Apure y sus alrededores. La complicidad del nativo ha sido evidente, no se olvide que los ganaderos de Perijá contratan a sicarios colombianos a la caída de Pérez Jiménez, para que maten a yukpas y barí, en el afán de aquellos de acrecentar sus tierras. En el caso de Táchira, esos gochos no finalizan de internalizar la nacionalidad; he dicho que el hecho de haber tenido como presidentes de la nación a Carlos Andrés Pérez y Ramón J. Velásquez, ya son indicios más que suficientes para ver como esa parte de Venezuela hay que darle una terapia del garrote; donde por ironías llegaron los dictadores que supuestamente integraron el país. El único que se salva, al parecer, es el aludido Pérez Jiménez, quien tuvo los testículos y tanqueó a los colombianos en los Monjes; en otro escenario el borracho de Jaime Lusinchi tampoco se le aguó el guarapo con el incidente del Caldas. Pero tenía que llegar la destrucción nacional con el heredero de Maisanta, el auto titulado Reencarnación de los supuestos Libertadores; el hombre del Por Ahora se dio a la tarea de abrirle la puerta, es decir, la frontera a los colombianos so pretexto de los desplazados por el conflicto de guerra en ese país.
Los guerrilleros colombianos felices entonces hacen el agosto en la subregión de Perijá del Estado Zulia, donde manipulan a los aborígenes yukpas y barí, junto con la complicidad de una intelectualidad de izquierda claramente identificada; por el lado de los llanos venezolanos unos apátridas con aquello del Ejército de Liberación Bolivariana, hacen camuflaje a favor del narcotráfico y sus amigos los guerrilleros colombianos; mientras en el Zulia y el Táchira, Manuel Rosales y ahora el Gobernador Vivas, se presume a todo dar que le dieron entrada por mecanismos varios a los para-sicarios colombianos. No se olvide que el Manolo, en el caso del Estado Zulia, tuvo como asesor de frontera al terrorista López Sisco durante su gestión de gobernador de la entidad federal.
Sin resortes morales el mandatario nacional Por ahora llama a la guerra; dice que el suelo patrio no será tocado por el imperialismo norteamericano, sin que nombre al imperialismo ruso y chino, con los cuales él negocia; o bien que todavía dependemos de la factura petrolera que nos compran los calificados malditos yanquis por él. Pan y circo después de haber dilapidado los recursos provenientes del petróleo; búsqueda de un enemigo exterior falso, estrategia del populista. La realidad es que nuestro enemigo son los colombianos y éstos vivos y no perezosos desde hace tiempo se armaron, tienen experiencia militar y de paso firman un tratado militar con los norteamericanos; en tanto que desde hace cincuenta años la entrada solapada de colombianos al territorio nacional, fue una táctica de conservadores y liberales de ese país; así se tiene que no hay instancia privada y pública patria donde de modo directo o indirecto esos ciudadanos ejerzan poder. El venezolano vive una cultura colombiana, expresada en su música, vestimenta, comida, vallenato y pare usted de contar; que junto a la inexistencia de un conocimiento cierto en geografía e historia, enlazado con una querencia real y efectiva, en sí, una identidad nacional, da como corolario un país vencido en todos sus frentes, a más de tener el enemigo en el territorio nacional.
En el caso del Estado Zulia, Maracaibo, da tristeza ver a estos bocones maracuchos bebiendo y bailando como unos locos vallenato; mientras el guerrero sin combate del presidente nacional llama a prepararnos para la guerra. La cultura colombiana en Maracaibo se expresa hasta en la segmentación social que en ese país existe; por un lado el blanco socarrón y que inteligente de antioqueños en sus centros comerciales lavando su dinero sucio con baratijas de todo tipo y usando el sicariato para imponer su ley, respaldado por policías regionales; quienes son un espectáculo verlos escoltando a tan nefastos personajes luego que éstos salen a medianoche de sus juergas en el Bingo ubicado en la calle Libertador; en contraste con los negros barranquilleros sirviéndoles de caleteros y revendedores de todo toda su basura, sin que el nativo abra los ojos; al contrario se deleita como ayer se deleitaron con Aníbal Velásquez, el drogadicto del cacique de la Junta y ahora con un tal Celedón. Para que guerrear señor presidente, aquí no hay cojones: somos una colonia colombiana, no norteamericana.
Si verdaderamente se quiere ganar la guerra, se debe comenzar por vencer al enemigo primero: Al venezolano indiferente, ganado para la cultura de la viveza y de la jodedera, novelero televisivo, que no le importa vender hasta su madre contar que no le quiten su fiesta. Pueblo envilecido, sólo te salvarías con un terror de disciplina en Miraflores.

DETRÁS DEL 28 DE ENERO DE 1821
La historia no es el relato de la mentira, como muy ideológicamente vocifera el historiador local Ángel Lombardi, padre; tampoco el imperio de las generaciones, que señala el conservador mariano Luís Guillermo Hernández. La historia, por desgracia, ha sido el ocultamiento de las realidades o en muchos casos el silencio por siempre de tantas conexiones de los actores sociales, que se fueron con ellos a sus tumbas. Les invito entonces para que nos remontemos más al pasado, no será un viaje demasiado largo, se buceará haciendo grandes chapuzones con la perspectiva del materialismo histórico; para entender por qué se llegó al 28 de enero de 1821.
El Zulia es un accidente histórico que forme parte de la República Bolivariana de Venezuela, dicho accidente fue un juego de fuerzas; bien se sabe que cuando el español hace presencia definitiva en este terruño, pasa a denominarse Gobernación de Coquivacoa y Urubú en 1499; para después con el paso de los años (1528) ser Provincia de Coquivacoa y Urubú. En 1676 nos integran a la Provincia de Mérida del Espíritu de Maracaibo y será en 1678, cuando por vez primera se nos denomina Provincia de Maracaibo. En los lapsos anteriores, el actual Estado Zulia dependió administrativa y jurídicamente del Virreinato de Santa Fe y la integrarán a nuestra nación mediante la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777; no sin señalar que fue por disposición de Carlos II ante la petición negada al ayuntamiento marabino, el cual abogaba por seguir dependiendo del Virreinato de Nueva Granada y no de la Real Audiencia de Santo Domingo, como se impuso.
El Estado Zulia al formar parte en el movimiento independentista mediante el acto del 21 de enero de 1821, mantiene su status de Provincia y al acoplarse al decreto del Congreso de Cúcuta en el mismo año junto con Trujillo y Mérida, pasa a denominarse Departamento Zulia, que tendrá su sede en Maracaibo. Al separarse el país de la fallida Gran Colombia, se vuelve a denominar Provincia de Maracaibo.
Ante los hechos mencionados,  los intelectuales ganados por la ideología del secesionismo callan; como tampoco mencionan nada sobre los movimientos libertarios del pueblo de a pie; al contrario exaltan hasta el delirio figuras como José Domingo Rus, liberal a favor de la corona española, representante digno de la oligarquía marabina; y otros como el difunto cronista de la ciudad de Maracaibo, Guerrero Matheus, quien en conferencia dictada en el Instituto Zuliano de Caracas (28/01/1960), refiriéndose al sastre Pirela y su acción con apoyo de mulatos y negros haitianos; que el susodicho marabino no pasaba de ser un mercenario vendido por nueve mil pesos a unos libertinos sin objetivo; mas se explaya en elogios con respecto al movimiento de la Escuela de Cristo, a la que llega de calificar como el primer intento verdaderamente serio de independencia del país. La historia sesgada de estos hombres, tampoco dice nada de la lucha histórica desde que llegó el invasor español el 21/08/149l, de nuestros aborígenes. Relatemos.
El muy adelantado Ambrosio Alfinger comisiona a González de Leiva, quien debe trabajar para esclavizar a los aborígenes de la región que encontrase en su trayecto; fruto de ello caza para la venta doscientos cuerpos sin almas, según la doctrina de la santa iglesia del momento. Como refiere el Padre Delgado Ocando en su libro Historia del Zulia: A los indios bubures les colocó en la barbilla la v de Venezuela; ante tanto atropello era lógico que muriera flechado por los nativos Don Alfinger.
La resistencia aborigen duró tanto, que los españoles en carta al rey piden que se cree la Provincia de la Guajira, que comprendería desde la Guajira venezolana a Río Hacha en Colombia, habitada por casi treinta mil  fieros sin dios, que no le daban descanso al ibérico; quienes en el nombre de Pacheco Maldonado podrán al fin descansar al vencer en gran medida a los aborígenes, para que se consolide luego  la hegemonía española de la mano de los franciscanos con la ayuda de Juan Chourio, el esclavista; quienes reducen a los mal llamados motilones,  últimos nativos.
El profesor Lubi Portillo nos refiere el caso de los Barís, pueblo diezmado a favor de los ganaderos de la zona perijanera. El análisis es irrebatible, una etnia que originariamente tenía un territorio de 35.000 km2 en el año 1700, se le reduce en el año de 1980 a 2400 km2. He allí el aporte de los capuchinos en el nombre de Cristo, guiados por el negrero José Chourio entre los años de 1716 y 1741 a favor de los ganaderos, bandoleros, políticos, militares y jueces. Se prolonga el exterminio y se verá como a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en el 58, los ganadores perijaneros tratando como siempre de extender sus tierras cual Doña Bárbara, contratan sicarios colombianos para que efectúan una masacre. Nada diferente con lo presenciado el año 2008, cuando los herederos de esos mismos ganaderos vociferaban que se armarían ante la afrenta de esos indios, supuestamente entrenados por la guerrillera colombiana.
En clamor los indios Maracaibo, Nigale, el chino Julio y el gran gramático guajiro Miguel Ángel Jusayú  nos hablan de su ideario, nos dicen que todavía quedan vestigios de unos pueblos originarios prestos para el combate definitivo, que el pueblo zuliano, nacional, continental y mundial debe dar contra el sistema enajenante de la economía de cambio.
Vamos al pasado colonial y vemos que en el 7 de Febrero de 1606- se apunta del profesor Vinicio Nava: El Zulia Glorioso- hubo un levantamiento de los aborígenes del centro-norte del Lago ante el gobernador de Venezuela, Sancho Urquiza, cuando éste se juramenta en Maracaibo; sigue la rebelión con viso de élite con el movimiento independentista de la Escuela de Cristo, el 26 de marzo de 1812; pero tiene un paréntesis profundo obviado por los historiadores acomodados: La sublevación del 19 de mayo de 1799, capitaneada por Francisco Pirela, como se ha referido.
La realidad de despojo no aparece en el ensayo La Ciudad Velada del sociólogo Miguel Ángel Campos en ningún momento; él, cristiano, debe soñar con el prototipo del hombre civilizado, el instrumentista, el cultivador de las artes, el ciudadano republicano del que hablaba el europeísta al fin, que fue Simón Rodríguez. El discurso de la Fe de los Traidores del ensayista va en búsqueda de las patologías del ser, dejando escondida la rapiña, la inclemencia de un oligarquía, el mantuanaje hoy transmutado en la burguesía sin escrúpulos, que todavía con sus métodos de crueldad se deleita en tener a los sin dios en sus potreros, cual otros animales de establo; mientras él corrige textos para la curia universitaria, que es la Universidad Cecilio Acosta, reducto postmoderno de aquellos jesuitas;  en tanto los capuchinos hacían entrar a la fe a  baris y yukpas; aquellos formaban la élite de la ciudad, que tantos años después tendría en los copeyanos de la década del sesenta del siglo pasado, su escenificación  en el autotitulado zuliano mayor Oswaldo Álvarez Paz, primer gobernador electo en la era democrática regional.
La historia zuliana impone darle otra mirada, ya basta del Zulia Glorioso  y de los crónicas mortuorias del cronista de la ciudad de Maracaibo, Guillermo Ferrer; si no miremos el recorrido de la otra etnia preterida como son los negros traídos del  África, negocio espléndido que fue para el mencionado Juan Chourio. Asentados los primeros negros en Maracaibo, luego en la subregión perijanera con su debido marcaje irán a parar al Municipio Sucre. Sirva de anécdota que todavía en el pasado siglo el Presidente del Estado Zulia, Vicente Pérez Soto, tuvo que lidiar con burgueses como los París, sì, los mismos que hace décadas regentaban las casas comerciales París; quienes perseguían a los desvalidos negros, quienes huyendo de Bobures, Gibraltar y Heras recalaban en Maracaibo, pidiendo justicia.
Mucho hay que decir de los intentos de rebelión de los negros; no se olvide que la gaita en gran medida tuvo su génesis en esos pueblos del Sur del Lago, como un canto de protesta contra el esclavista hacendado. Loas a quienes en contra de la burla y el acecho, desde una visión de identidad negroide asumieron su papel y sus expresiones culturales, como los difuntos Juan de Dios Martínez y esa cantora de gaita de tambor, que fue doña Olimpia Maldonado.
Se debe entender por lo tanto  que la historiografía oficial y la burguesía zuliana han tratado en todo momento de silenciar la resistencia de los excluidos y las minorías. Así se observa como el ex cronista de la ciudad Guerrero Matheus tal se ha apuntado, califica el movimiento del zambo Francisco Pirela contra las autoridades españolas como una acción de un mulato comprado por la avidez de unos mercenarios haitianos, afiebrados por los conceptos de la revolución francesas. Nada dice Guerrero que de no haber sido delatada la empresa de Pirela, el régimen español pudo ser trastocado gravemente y hasta la actual hegemonía burguesa del Zulia, tendría otros componentes muy posiblemente. Pero eso sí, lleva al delirio la Escuela de Cristo, liderada por el padre Saint Just, a su criterio el primer movimiento sistemático de lucha contra el opresor español. Tampoco dice nada Matheus de que esa élite comercial marabina en gran medida antes de integrarse al proceso independentista el 28 de Enero de 1821, trabajó en todo momento por mantener sus privilegios; al punto que envía a las Cortes Liberales de Cádiz en España un diputado, el ahora sacado de los folios de la historia, José Domingo Ruz, como también llevaron al Panteón Regional al Atila del Zulia, Venancio Pulgar, sólo con el ánimo de atizar la autonomía regional que le conviene a la burguesía que mira el lago con desdén desde la Calle 72 y Mara Norte.
Esas otras historias vedadas relatadas dieron génesis entonces a que el 28 de Enero de  1821 en la Provincia de Maracaibo cierto segmento de su élite al mando del Coronel Francisco Delgado, quien se desempeñaba como Gobernador Político, Intendente y Comandante Militar de esta provincia, la declara República Democrática e integrante del departamento Zulia al proyecto de la Gran Colombia. Pero más allá traigamos al recuerdo algunas hechos, que nos dicen que este pronunciamiento no fue gratuito, un simple acto de idealismo romántico. Esa misma élite sabía de los adelantos del ejército del Libertador, quien después de la firma con Morillo en Trujillo del Tratado de Armisticio y Regularización de. la Guerra en 1820, nombra a Rafael Urdaneta, Comandante en Jefe de la División de la Guardia con jurisdicción límite de acuerdo con el referido tratado, desde Barinas siguiendo una línea hasta Moporo en la orilla del Lago.
Los mantuanos de Maracaibo entendieron que no eran los tiempos de 1811, cuando las tropas al mando del Rodrigo del Toro, enviadas por los patriotas fueron repelidas desde Maracaibo por las fuerzas militares españolas, como también se olvidarían que por sus intereses e intercesión del José Domingo Ruz a Maracaibo en 1813 las Cortes de Cádiz le otorgó el título de Muy Noble y Leal Ciudad. El mismo grupo de notables que a partir de 1830, al tanto de la muerte de Simón Bolívar le tilda de tirano, para correr a sus negocios y casar a sus hijas con los intereses capitalistas ingleses que surcaron la cuenca; origen según los estudios del primer núcleo de la burguesía comercial marabina, la cual en su hipocresía histórica nueve años después, 1839, ante la sustitución de la burguesía inglesa por la burguesía alemana, vuelve a mezclar las faldas de sus hijas ahora con los teutones; para que en 1920 asuma los modismos norteamericanos traídos con la explotación petrolera y en la actualidad se robe ella misma con casos silenciados como la Vuelta; donde los empresarios y usureros de la ciudad se estafaron y nadie está preso.
Atrapada y sin salida la burguesía marabina y sus diversos componentes, es vox populi como los paracos colombianos, árabes y la mafia guajira dominan el comercio informal y los grandes centros comerciales llamados Malls; sin que el conflicto social dejé de cesar en todas las direcciones de nuestra entidad federal.
Hemos ido al pasado colonial y vemos que en el 7 de Febrero de 1606- se apunta del profesor Vinicio Nava: El Zulia Glorioso- hubo un levantamiento de los aborígenes del centro-norte del Lago ante el gobernador de Venezuela, Sancho Urquiza, cuando éste se juramenta en Maracaibo; sigue la rebelión con viso de élite con el movimiento independentista de la Escuela de Cristo, el 26 de marzo de 1812; pero tiene un paréntesis profundo, obviado por los historiadores acomodados: La sublevación del 19 de mayo de 1799, capitaneada por Francisco Pirela, como se ha referido.
Pero ¿Qué queda de la fecha que nos convoca?. Creo que casi nada, el imaginario social del zuliano es, por desgracia, una carpa fenicia flotando sobre su lago. El zuliano promedio se abisma en vallenato y aguardiente; mientras los paracos, la mafia árabe y cierta grupos guajiros junto con los amos de la sesenta y dos; siguen drenándole los poderes creadores al pueblo.
En medio de esa realidad se impone clamar por el Zulia Posible y trabajar por cosas elementales como el rescate definitivo del lago, no puede seguirse dando el contrasentido que seamos una ciudad de espalda al lago, tapiado permanece en tanto los grandes proyectos de región yacen sepultados; sino preguntémonos qué quedó del proyecto siderocarbonìfero, cuándo reflotará el Sur del Lago, llamado desde hace tiempo a convertirse en el granero y la res que alimenta el país; las zonas industriales de Maracaibo y Ciudad Ojeda no se activan con el rigor de la técnica que requieren estos tiempos; en materia turística nada se ha avanzado;  la burguesa hace su fiesta construyendo sus Malls y el ciudadano común se lanza como buhonero ante la inexistencia de empleos productivos.
El ánimo de la entidad federal apenas se reaviva con los taladros petroleros, nada diferente  a casi un siglo de aparición del chorro petrolero. El zuliano sigue anclado en su puente, chinita y menos gaita; nada quiere saber de lo propio y en ese contexto avanza una inmigración no calificada del vecino país Colombia ante la desidia de los gobernantes. Casi nada se proyecta en el Zulia para el país, si bien el centralismo no nos ha convertido en una playa de pescadores, lo real concreto es que somos un bazar persa y no una factoría industrial y científica.
Un proyecto para el Zulia se impone. El desarrollo postergado no puede seguir. Subregión como El Sur del Lago exige convertirla definitivamente en el granero de Venezuela; la subregión Guajira grita por la modernidad, el empuje de la etnia guajira clama por sus brazos en producción y acabar con sus males casi endémicos: contrabando y falta de agua; si es la Costa Oriental del Lago, también requiere que se le retribuya su aporte al producto interno bruto nacional y dejar en la nostalgia el balancín del Zumaque; la subregión Perijá necesita que se le abra de nuevo la fortaleza emprendedora y trabajar con seguridad en su propia tierra; en tanto, la subregión capital debe entender que la planificación del caos en que se desenvuelve no puede seguir. Maracaibo, San Francisco y Cabimas no son el Zulia, como Caracas, Maracay y Valencia no son el país.
El Zulia exige unidad pero no la unidad del Hombre del Sur, Omar Barboza, Rodrigo Cabezas, el General Martínez de Corpozulia, Pineda Belloso y los Auvert. La unidad es otra y se sintetiza en: sanción definitiva a la Ley de la Hacienda Pública Estatal; retomar la planificación en el estado, las actuales gestiones en el Palacio de los Cóndores trabajan al impulso del efectismo político y un verdadero desarrollo impone coordinación; ello no implica desconocer que también se debe acabar con gobernaciones paralelas y hasta alcaldías con pretensiones de Gobernación.
El pueblo llano exige respeto, un Zulia ciudadano nos reclama; por ello se impone reanimar las zonas industriales, reemplazar  el sistema educativo memorístico y sin habilidades concretas, por las escuelas de oficio y técnicas; donde se forje el recurso humano de calidad. Ya basta de los mercados fenicios en casi toda la geografía regional.
Sin ánimo xenofóbico el Zulia debe peticionar ante el gobierno nacional un drástico control ante la inmigración colombiana. El costo de esa población vecina nos está cobrando hasta la identidad local, cada día flotando como una carpa fenicia en el lago. Y si el Zulia es puente, chinita y lago, se debe priorizar el saneamiento de la cuenca del lago; trabajos con la rigurosidad científica ha efectuado la Facultad de Ciencias de Luz, en los que se evidencia los riesgos para la propia vida, si el caos que se deriva de la intervención de la Sierra de Perijá y la explotación irracional del carbón prosigue, con el consiguiente deterioro de nuestra ríos y el Lago.
Un llamado por el rescate de la entidad federal, que no es una concepción regionalista enfermiza; sino como integramos lo local en lo nacional y lo internacional; creemos y profesamos la autonomía pero no esa autonomía del fraccionamiento, el secesionismo y los intereses de las castas de la entidad federal y de más allá de nuestras fronteras Dejemos atrás el llamado Zulia Glorioso y cabalguemos con devoción mariana por el Zulia Posible, ese que sólo puede ser realizable producto de la confluencia de los intereses encontrados pero reconciliables de sus actores… El Zulia es Venezuela y abre el debate.
La región pionera de emprendedores y realizadores no se puede quedar paralizada ante el devenir histórico actual. Un verdadero pacto local debe aparecer en escenario; so pena de reproducir con mayor metástasis los desequilibrios en la región. Un Plan Regional es posible, articulado con el nacional siempre en pro de lo local con la debida solidaridad interregional. La lucha es por un Zulia con base en la ciencia, la tecnología y un sano humanismo; que se reduce llanamente en forjar ciudadanos y ciudadanas de calidad y con visión de futuro.
El discurso de tarima debe dar paso a la gestión de gobierno y la creación del reales emprendedores económicos; finalicemos de recrearnos en el pasado, ya es tiempo de dejar de navegar en Piraguas, oír el reloj de los Haticos, leer los reportes de las inundaciones producidas por el desborde de los ríos Chama y Catatumbo; el secuestro en tierra nativa de hombres y mujeres por paramilitares y guerrilleros colombianos, y observar como un estado con tanto aporte a la riqueza nacional se le transfieren limosnas para apaciguar sus recurrentes problemas, exponenciados por el crecimiento de la población y los vecinos que llegaron para quedarse.
No batallemos con la aurora, démosle una direccionalidad al rayo del Catatumbo. Basta de sensiblería cada 17 de noviembre y tomemos impulso para refundar un estado abismado en su desconocimiento, escenario que políticos y definidos grupos económicos han trabajado para mantenernos aletargados. La hora de la batalla es nuestra, mas con organización, productividad y moral. Una vanguardia zuliana debe emerger para que definitivamente el Zulia tome su rango de emporio y granero de Venezuela

LA COARTADA DE LA ZULIANIDAD PROSIGUE
Hemos planteado que la zulianidad como proceso actual es parte del laboratorio diseñado por Manuel Rosales de la mano de unos intelectuales, entre los cuales destaca Marlene Nava y Julio Portillo. El hombre necesitaba resaltar lo simbólico cultural de este pueblo y apeló al puente, la chinita, la gaita y al rayo del Catatumbo; y como lógico todo ese imaginario social de cartón real es lo que  somos por idelogìa; y él se erigió por lo tanto como el plus ultra, especie de metamorfosis del zuliano mayor de Oswaldo Álvarez Paz.
Sin conocimiento histórico y geográfico el ciudadano zuliano toma el discurso de tarima, lo digiere e internaliza aquello de que con mi patria chica no se metan. El experimento social ha dado en alguna medida su fruto, no como identidad local; sino como coartada de una dirigencia que lleva más de una década de poder en el palacio de los Cóndores.
En una nueva fase, cuando su programador se encuentra en el exilio, su sustituto en gobierno, Pablo Pérez Álvarez, apela a los mismos recursos con algunas variantes, que demuestra las diferencias del título universitario. El gobernador este año 2010 no se trae a Ravel ni a Carlos Blanco para imponer el botón de la zulianidad; no, el mandatario regional da en el blanco exacto: se lo otorga a uno de los historiadores más destacado en el área de las historias locales, el doctor Germán Cardoso Galúa, estudioso con profundidad de la región geohistórica de la cuenca del lago de Maracaibo; a ello agrega el decreto de nombrar patrimonio histórico de la región ese mismo puente; mientras entre los invitados se trae a Teodoro Petkoff, oriundo del municipio de la negritud zuliana, como es Sucre. Todo bien programado para que en el transcurso del acto se le entregara al público el Mensaje de Zulianidad, firmado por Manuel Rosales desde su exilio de sultán del lago en Perú.
El gobernador Pérez demuestra que ha leído, en sus palabras se pasea por el Zulia Glorioso, del cual tanto se afana el profesor Vinicio Nava. Discurre la autoridad oficial sobre los logros individuales del nativo ante su incomunicación con el país, su carácter autónomo que lo hace pionero en los consabidos aportes al cine, la banca, la electricidad; insiste de modo fugaz pero certero en la agresión del centralismo con aquello de convertirnos en playa de Pescadores; para resaltar nuestra habla y la imposibilidad de que el autoritarismo aplaste el espíritu libertario del nativo suelo. Palabras bien articuladas, ideas bien esbozadas con el tinte necesario para un político; pero que esconden la verdadera trama de poder e intereses que gobiernan al Zulia.
El orador de orden y distinguido con la orden en primera clase de la Zulianidad, el profesor Germán Cardoso Galúa creyó estar en una cátedra y se olvidó de su función de orador de orden condecorado. A este historiador le pasó lo mismo que a su colega Germán Carrera Damas, éste después de profesar una metodología marxista;  la vejez,  o bien la incoherencia entre la idea y la acción, los ha convertido en unos revisionistas, por decir lo menos. El catedrático dice que la microhistoria nos da una visión más global del proceso histórico, para seguidamente darle un fundamento teórico a la Zulianidad, la  cual encuentra en el producto simbólico cultural que somos, en eso que se llama imaginario social; que dio por conformar la llamada región histórica del Zulia, acendrada en una identidad que prosigue.
Para el investigador social nada explica la lucha de clanes y clases en esa misma región, cuál ha sido la trayectoria de los grupos de intereses que vienen dominando la cuenca; para su enfoque histórico sólo cuenta lo micro local ante las supuestas pesadas historias nacionales y patrias; de ese modo se esconde la realidad de conflicto que subyace en la región zuliana como en las demás del país; por algo él es uno de los aclamadores de la herencia alemana, a la cual  por su paso en el Zulia en sus textos la llama La burguesía de mostrador, llegando a decir que la modernidad llega a la cuenca con lo teutones. Nadie niega la llegada de los Welsares, aquellos banqueros primeros que fondearon el lago, como tampoco uno de sus descendientes: Jesús Enrique Losada; mas un enfoque de totalidad de la historia debe plantear la interacción entre lo local, nacional e internacional, sin perder de vista quienes asumen poder y que hay detrás del poder; mas el historiador camina por otro lado, y toma opción por la zulianidad como coartada, es decir, la mentira, el acomodo y los intereses de quienes la profesan.
El Mensaje de la Zulianidad de ex gobernador Manuel Rosales no podía faltar. El mismo fue distribuido en sobre por las chicas de protocolo. El hombre exalta aquel 28 de enero de 1821, dice que “es el día de la conciencia de ser zuliano”; primera gran mentira, dicho documento fue apenas firmado por el ayuntamiento marabino de la época, no por toda la provincia de Maracaibo, a ello súmesele que la élite marabina se monta en el tren del proceso de independencia de España cuando las condiciones le favorecen, pues, ahora Rafael Urdaneta se acerca por los pueblos de agua del Sur del Lago. Al comienzo de la lucha patria esa misma élite envía a José Domingo Rus a las Cortes de Cádiz, logrando del rey el apelativo de ciudad bella y fiel.
El sultán del lago en Perú remite su proeza del año 2002 de haber instituido el decreto de la Zulianidad; año precisamente de golpes, contragolpes y campaña del secesionismo zuliano; para apelar “a defender en cualquier terreno y circunstancias, nuestra tierra, nuestros derechos y nuestras raíces”. Puras generalidades de como siempre hemos sido un pueblo democrático, rebelde, próspero, autosuficiente y determinada; sin que logre ubicar- es lógico- los verdaderos autores de la hegemonía zuliana, para finalizar con frase de Henry Thorea-, el escritor de la desobediencia civil y del individualismo- nada gratuito: “Bajo un gobierno tirano, torpe e injusto, el lugar adecuado para el hombre justo es luchar con dignidad, la cárcel o el exilio”. La desfachatez no podía ser mayor; así se sigue cocinando la zulianidad como coartada, con un citadino- hablo de Maracaibo- que ya siente, baila y duerme con su cervecita y vallenatico.
En la actualidad todos los intelectuales que ayudaron al programa de la Zulianidad como coartada vegetan en la Academia de Historia del Estado Zulia, la mayoría sin el mérito de ser historiador; sólo el único que merecía esa presidencia y aun con su concepción conservadora de élite de la sociedad; quien merecía el máximo sillón, muere sin ver coronada esa legítima aspiración: Luís Guillermo Hernández; mientras los supuestos hombres de pensamiento, ahora en boca de Germán Cardozo Galué, se suma a justificar con la metodología científica la Zulianidad etérea que profesan.

FERNANDO VILLASMIL BRICEÑO: ¿HORA DE VERDADES O DE ACOMODO?    
Ante todo no se crea que ando cazando gazapos; pero ante tanta mentira escondida con la pluma suelta; es un imperativo ético diseccionarla para tratar en alguna medida de quitarle el velo de malla a un ciudadano que, por lo general, come del periódico del día o del libro ideologizado; caso este último del abogado Fernando Briceño
Villasmil y su Hora de las verdades. El individuo, catedrático de la Universidad del Zulia, especialista enjundioso en el área laboral, en que ha plasmado su quehacer intelectual con libros enciclopedias sobre el tema; también inaugura en el Zulia el programa La hora de la Justicia con otro colega, también como él venido a político; donde resaltaba su carácter locuaz, una dialéctica académica para que el derecho se nos presentara como la inmaculada por siempre Virgen Maria.
Sin restar mérito a quien lo tiene, el hombre ascendió en su ejercicio docente y profesional con base en el conocimiento cierto acumulado en el segmento laboral. En el plano político se le puede calificar del pequeño burgués Light, quien a trote de un pasado familiar adeco corre al partido madre; se pasea por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (M.I.R.), lo abandona ante un movimiento guerrillero al cual califica como inviable en la época; se lanza entonces al ARS, lo que se llamó AD-Oposición, del cual también se desprende; para luego entrar en el Movimiento al Socialismo; y ya en su plena madurez volver a una de las metamorfosis de Acción Democrática (A.D.), el Nuevo Tiempo. No sin dejar de decir el ciudadano que si A.D. retoma sin principios de verdadera organización socialdemócrata, correría a sus filas.
En ese trajín el hombre de las leyes, amigo entrañable del nefasto Omar Barboza, por quien dice tomó la iniciativa de entrar en la política del hombre del Vigía, Manuel Rosales; ante el ocaso que avizoraba con el triunfo del actual mandatario nacional, lo veremos haciendo dúo con el finado Horacio Badell Gutiérrez en el palacio legislativo regional. De ese modo se lanza como candidato a la constituyente sin lograr curul; por lo que acepta acompañar al suma cum laude de la gerencia pública, a su decir, el ahora Sultán del Zulia en Perú.
Su trampolín a la política regional sería efectivo; logra la diputación al Consejo Legislativo y en uno de sus periodos ejerce la Presidencia del mismo, gestión que sólo se redujo a la sanción de la Constitución del Estado Zulia, la cual entre líneas plantea objetivos loables como la autonomía y demás conceptos del autogobierno con base en un modelo descentralizado; que en gran medida seria la armazón jurídica de todo el proyecto de fraccionamiento de la entidad federal y el diseño de la Zulianidad como coartada, planificada para el Palacio de los Cóndores por parte de una intelectualidad venida la mayoría del claustro universitario de LUZ, que hoy se puede resumir en la payasada de la enana siniestra de Lola Aniyar de Castro, abogando por el puente, la chinita y el chimbanglès; de la mano de ciento un dalmata, el Eliseo Fermín, actual presidente del Consejo Legislativo.
Sería interesante a todas éstas, que los futuros politólogos locales en sus tesis se dieran a la tarea de investigar la génesis del partido del Nuevo Tiempo, de seguro se encontrarán que el mismo fue esquema de esa izquierda Light, que representa Fernando Villasmil.
Este libro integra un conjunto de artículos, ensayos y algunos juicios sobre dictámenes jurídicos, del abogado y político Briceño. En ese discurrir llama la atención su planteamiento de la organización político-territorial de la nación del para entonces proyecto de constitución del año 99; pues, si es cierto que en sano juicio todo ciudadano, pero verdadero ciudadano; debería acompañar el proceso de descentralización política, administrativa y tributaria; ampliar las competencias concurrentes, contar con un fuerte y autónomo control fiscal, en sí, un estado realmente operante más allá de las diferencias sociales, o para decirlo en el lenguaje desusado de las luchas de clases; el profesor como partícipe en la gestión pública local no pasa bisturí a la realidad del llamado por el modelo de éxito que implantó su amigo Manuel. Relátese.
El Zulia comienza a recibir zarpazos con el escorpión de Arias Cárdenas, la lucha contra este hombre fue aguerrida ante su pretensión hecha realidad de gobernar sin control fiscal. No se debe olvidar que ante la no negociación para entonces del golpista andino con el Amo de la Cuenca del Lago, el Pineda Bellosos, aquel aupò el hoy periódico La Verdad, de la mano de sus palestinos accionistas; y en el plano intelectual con el acomodaticio de Ángel Lombardì y otras plumas que viajaron de las columnas de opinión de Panorama al otro mencionado.
Mucho se conjeturó sobre la  Verdad, se decìa que  fue financiado por el palacio de los Cóndores, lo cierto que en la actualidad es el negocio opositor de los herederos del israelita, que comenzó vendiendo trapitos en la Plaza Baralt y luego montó su imperio con las extintas tiendas Fin de Siglo. Mas la política en nada convicción, menos negociación y demasiado chanchullo, hizo que hombres como Hernán Alemán, quien en su pretensión también echa realidad de lograr la presidencia de la extinta Asamblea Legislativa, cuadre los votos del partido AD, el MAS y uno que otro de Convergencia, para ascender al palacio de los leyes, dejar que su amigo entrañable Luís Querales se aposentara en la Contraloría General del Estado y un patiquín ególatra de las leyes, copeyano, fuese a dar a la Procuraduría regional.
El trayecto estaba montado, recuerdo que hubo un informe administrativo en el organismo oficial, que de haber sido aprobado y llevado a las fuentes judiciales, hubiera sido el acabose de otro patiquín, César Morillo, en la actualidad figura nacional del Nuevo Tiempo; pero eran los tiempos del golpista Arias y el sociólogo era clave de éste; quien sólo dejó el recuerdo de haber firmado el contrato de trabajo más leonino de organismo oficial regional cual petrolera, pasarse sus periodos de diputado promocionando un reglamento de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales y, por supuesto derrochar físico con sus elegantes atuendos. En esa realidad entra el Manuel Rosales al Palacio de los Cóndores.
El gran gerente que aduce Briceño pasó dos periodos de gobierno regional sin haber sancionado ningún Plan de Desarrollo Regional-he leído que el actual gobernador Pablo Pérez ya sancionó el suyo-; en materia presupuestaria siguió la práctica inaugurada por Arias Cárdenas de imponer las llamadas partidas genéricas y en forma edulcorada contar con un control fiscal laxo en las manos del guajiro abogado Andrés Cruz; quien debería ser investigado a fondo por su vista gorda ante los desmanes de Manuelito en Palacio.
No se niega que hubo represamiento de recursos financieros por parte del gobierno nacional, como tampoco se puede esconder que la gestión de este hombre se redujo al maquillaje y uno que otro concreto; donde la construcción y reparación de canchas de usos múltiples y escuelas, pintadas de exteriores de edificios, hospitales y centros educativos; y uno que otro asfaltado era la nota; para luego pasar a la fase de los microcréditos y las becas estudiantiles.
No cree usted profesor que su adalid también es otro populista más como el ciudadano presidente Chávez; que usted con furia jurídica, al igual que Carvajal, son de la opinión que se le debería internar en un psiquiátrico. Ante la no creatividad de relanzar al Zulia con base en un programa realista y factible entonces el actual exiliado centró su gobierno en inaugurar en tiempo récord el Monumento a la Chinita; mientras la Biblioteca del Estado debió esperar casi diez años más para reabrirla, sin que sea verdaderamente un centro de documentación de altura. Pero había que animar eso que llaman zulianidad, por lo que se crea guarida para los gaiteros necesitados, donde destaca la participación del jocoso Víctor Hugo Márquez; en tanto trastienda se le daba paso a los elementos del narcotráfico y sicariato, tal se denuncia por medios de comunicación como ¿Qué pasa? ante la vigilancia asesora de López Sisco. ¿Dónde está entonces  la obra reimpulsora del Zulia durante la gestión de don Manuel? le pregunto doctor.
La defensa de la propiedad privada, como si fuese un derecho natural, se vuelve virulencia en el catedrático. Su diestra procesal es inclemente ante la supuesta o real arremetida de la presidencia nacional contra los ganaderos de la zona. Se está consciente que la producción hay que alentarla, mantener la productividad como principio en cualquier actividad organizacional; pero usted como laborista pierde los fueros; sería interesante saber con base en la cientificidad si los ganaderos del Sur del Lago cumplían con todas las de la ley en materia laboral para la época y confrontarla con la actualidad; bien hacer estadìstica para ver quién ha puesto los muertos: Los campesinos o los ganaderos. No se olvide la historia, a la cual usted tanto recurre para hacer disección del chavismo; la propiedad privada que usted enarbola fue implantada con machete, escopeta y herraje; apaciguados los aborígenes aguerridos del sur de la cuenca por los franciscanos, el negraje haría presencia ante los indios subiendo la Sierra.
La inclemencia de los ganaderos contra los sin dioses ha sido tan atroz, que usted se acordará pero lo olvidó, ¿verdad?; que sus defendidos ganaderos contrataron a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez sicarios colombianos para que hicieran razzia contra los yukpas y barí, objetivo cumplido a cabalidad; pues estos nativos son contados, reducidos en pequeños lotes, manipulado en estos tiempos por demagogos de la seudo izquierda, que quieren las haciendas de los herederos de la colonia zuliana. Y no es gratuito que usted en su alocución parlamentaria fuera del criterio que el difunto colega suyo Horacio Vadell Gutiérrez, ganadero igual que Omar Barboza y Manuel Rosales, defendieràn la propiedad de la tierra ante la Asamblea Nacional. Oh ironía, nunca morirás.
Podría seguir ahondando en sus pastillas edulcoradas atinentes al Modelo de Gestión Pública implantado por el Sultán del Zulia en Perú; pero se hace impostergable tocar otros puntos, como el anacronismo del pensamiento de Bolívar.
Respetado profesor, el Simón Bolívar fue el elemento que supo escrutar la realidad socio-política y económica del momento. El caraqueño baja a los llanos porque sabe que el cuchillo y la lanza van a exterminar al blanco; al punto que toma partido por los negros como alianza económica que le supedita el mulato Petiòn de Haití. Claro que Bolívar no era más que un mantuano fiestero, hacendado heredero de la colonia; que entendió que de no abrir cauce, el conflicto sería explosivo. No obstante, la burguesía sabe cómo comprar conciencia, no es gratuito la metamorfosis de Páez y Bolívar muriendo en su depresión sideral; así que si leyó o no a los socialistas del momento, la realidad era implantar un poder de estado ante la hegemonía de la riqueza de unos pocos mantuanos.
Sobre el Zamora, no pasa de ser otro recurso más del chavismo, se sabe que todo régimen trata de crear su simbología, negar el pasado que no le conviene y montar su fiesta; ello explica todo ese andamiaje de bolivarianismo, simoncismo y ezequialismo y demás brebajes; que tiene su resumen en ese bodrio, en que funge como guionista Luís Brito García: Zamora. Lo real concreto ha sido que el chavismo representa una continuidad histórica del saqueo público, que según los estudiosos de la economía, tiene su emblema en la titulada Boliburguesìa.
En sus comentarios jurídicos llama la atención su defensa sutil de los empresarios. Piensa que la actual constitución peca de obrerista, del llamado paternalismo benévolo a la venezolana, definición con que hizo su agosto el argentino Alveloe en su cátedra de Administración de Personal en la Universidad ahora Sin LUZ. La flexibilización, en síntesis, que es por lo que usted aboga, tiene también su éxito durante la gestión de su Manuel Rosales. El hombre privatizó lo que se dio en llamar los servicios no medulares de centros educativos, hospitales, ambulatorios y demás dependencias oficiales estatales; pero no en función de forjar emprendedores, sino para darles esos contratos millonarios a sus amigos empresarios; quienes a su vez contratan personal en condiciones leoninas.
No se crea que no soy partidario de reducir la nómina de la gobernación, ello es harto necesario; mas se impone incidir en tres elementos, que sumado a la corrupción administrativa, muy bien se llevan más del cuarenta por ciento del presupuesto: zona cómoda del cuentadante, propaganda y publicidad, y pago de la nómina mayor y dirigencia política y activista. Pero usted salta al boleo, no aterriza y nada habla de políticas de crecimiento y desarrollo económico para el estado; que hagan posible que la administración pública estatal disminuya su hiperinflación organizacional.
Tampoco pasa revista a la seguridad y defensa de la entidad federal; sé que en los grandes lineamientos esto es materia nacional. No obstante, para nadie es un secreto que durante la gestión de Don Manuel el sicariato y los paracos vivieron su hora estelar. El oficialismo regional más allá de sus resquemores, ha denunciado con lujo de detalle esa alianza; contrasentido para quien se pregonó como el rescatador de la zulianidad. La entidad federal está inundada por colombianos de todo pelae, el caso central de la ciudad de Maracaibo es territorio paraco; es voz popular ver los policías regionales escoltarlos cuando ebrios salen de los Bingos y Tascas de la Avenida Libertador; mientras en el underground el plomo de la delincuencia vive su fiesta. Pero usted debe estar muy en las nubes para ver tamaño cuento real. Su discurso se reduce a la defensa endeble de la descentralización y los procesos que ella implica, como la sanción de la ley orgánica de hacienda pública estatal, resaltar un regionalismo para incautos más que para beato; en sí, una complicidad con el discurso de la zulianidad montado por personajes como Marlene Nava, Marlene Antùnez, Jesús Ángel Parra, Vinicio Nava, Julio Portillo, Antonio Márquez, el difunto Luis Guillermo Hernández; todos no por casualidad, miembros de ese club de la acientificidad , que es la Academia de Historia del Estado Zulia; tampoco se quedan en esa ruta los historiadores Ángel LombardI, el Ortega de Crónica de la Destrucción del Saladillo y el enfermizo amante de la Aristocracia de Mostrador, el timorato de Germàn Cardozo Galùe; que junto a otros operadores como el destemplado de Argenis D'Arienzo y su mujiquita Galicia, entre muchos, montaron la farsa de la zulianidad como coartada.
Un Zulia desfigurado en su identidad local, invadido por vecinos sin arraigo, dominando puntos neurálgicos de la entidad federal y ante el envilecimiento del nativo; esa es la herencia que queda de su pregón de la zulianidad.
Reconozco que su capacidad para pasearse por la historia y hacer buenos resúmenes, es digno de imitar en su estilo pero no en su fondo; coincido en algunos planteamientos caso de elevar la calidad educativa para el trabajo, forjar un aparato público con verdaderos gerentes, el infantilismo inteligente del ciudadano presidente de mencionar en todas sus alocuciones al mito de Fidel Castro; su rescate de la figura del Rafael Urdaneta, su mención especial a ese digno maestro español Arconada Merino, verdadero conservador mariano, ¡qué diferente! sería una oposición con hombres de esa estatura en el plano político defendiendo la propiedad privada, la religión católica y un humanismo beato; no obstante, se infiere en sus escritos una dialéctica abortada, cosa que le sucede a quienes comulgaron con el socialismo y ahora abogan por el libre mercado, al estilo de Emeterio Gómez, Américo Martín y Teodoro Petkoff.
Por último, ese cambio que usted pregona hoy se ve reafirmado viendo la edición del periodo regional Versión Final (Mcbo. 25/04/2010: Pág. 2) los candidatos a la Asamblea Nacional por la Mesa de la Unidad, referente al Zulia. En primer lugar por la lista Omar Barboza, su entrañable amigo del alma y Alfredo Osorio; nominales: William Barrientos, su ex amigo del MAS, ahora también nuevo tiempista; Elías Mata, ficha a muerte en otros tiempos de Arias Cárdenas, cuando era diputado de la fenecida Asamblea Legislativa Local; su otro compañero Julio Montoya, el mismo que a capa y espada defendia el proceso desde el Correo del Orinoco; Marisol Reverol, quien se le impuso al tránsfuga según los chavistas de Arcadio Montiel, me imagino que la médica se dio cuenta tarde de su rostro guajiro; el saltimbanqui de Juan Carlos Fernández; Tomás Guanipa, el mismo aquel muchachito ficha de Josè Figueredo, presidente de COPEI-Zulia; que en la gestión de Guido Méndez como contralor general del Estado Zulia, hizo del presupuesto estatal plato exquisito para Arias Cárdenas, con quien mantenía teléfono rojo con aquello de la Triple Alianza.
Y hablando de esta alianza no sorprende que uno de los últimos copeyanos de la región, Mervin Méndez, también acompañe al Nuevo Tiempo; como tampoco podía faltar el Hernán Alemán, quien de seguro buscará la ayuda de su amiguito Luís Querales y el ex diputado Vargas; para finalizar con su Meter Drucker de la Gerencia, Manuel Rosales. Así que se espera a ocho años de la publicación de su libro, que nos tenga otros planteamientos, nuevas aristas sobre el Zulia y el país desde su zona cómoda bien ganada de la cátedra y el bufete.

EL ESPÉCIMEN MARACUCHO
Llegó a Biblioteca del Estado, que por cierto tiene el nombre de una meretriz que dicen que fue poeta, y mi asombro ya es cotidiano, es decir, no me ruboriza. Quienes internalizamos aquello de la formaciòn, moral y cívica, que ahora se llama Valores, la verdad que comenzamos a sentir náuseas por esta ciudad pueblo, en específico con su gente; porque en simpleza no es la ciudad, es el pueblo llano y de arriba.
    Pues bien, llega una hembra de cuarenta y tantos años, llega rompiendo las normas; aunque en este espacio que debe ser escenario para la lectura, el estudio y la investigaciòn, ha devenido a pasos de vencedores en sitio para recibir y hacer llamadas, pasearse por facebook, el twitter, ver el video de la pelìcula favorita y la simple pornografía; otros se la pasan bajando y oyendo sus mùsicas; y para mayor encono ver como el silencio brilla por su ausencia, comenzando por los empleados, porque ni los disfuncionales se escapan.
Asì la mujer entra con soberbia en búsqueda de una computadora, no entera el bolso en los estantes; las empleadas le dicen la norma, y ella sigue en su impertinencia grosera, hasta que en un absurdo de los absurdos las empleadas le dan las gracias, que era lo que la grosera esperaba.
    Premisa para discurrir: El maracucho y la maracucha son groseros por esa jeta, insolente, jactanciosos con olor a cervecita y muy duchos en su mal gusto; por ello se explica su berrinche con el vallenato sin par. Se esconde este afeminado- hablando de los hombres- en su puente y su sincretismo religioso, que es decir creencias en brujería, y por su supuesto en su caja de cerveza junto al aparato de sonido a todo decibel desde los viernes hasta el domingo;  y que nadie ose impedìrselo en la comunidad; porque èl si es arrecho, más si es colombiano o guajiro, debido a que esa mezcla se dice que es demasiado arrecha.
    La primera lecciòn es que aquì nunca hubo un regionalismo; menos aquello de ser Maracaibo una ciudad griega, por tener una cultura griega. Esa fue una mentira de Dupont,  el agente espìa viajero francés; quien entrando en una que otra casa de los mantuanos de la urbe, vio uno que otro libro del Quijote y Aristóteles. En materia de libros este espécimen maracucho sólo lee Mi Diario, Cinco y Seis, las páginas deportivas y por supuesto todo lo que tiene que ver con la irrealidad: libros de brujerìa, metafísica y demás mentiras como ellos.
    El emblema del maracucho es su barriguita; hay una tendencia a lucir una panza deforme, extasiarse a lo sumo con la misma; se podría decir muy responsablemente que hay una homosexualidad escondida visible en este ser; ello se confirma con su insistencia a la degradaciòn con el lenguaje del otro, para ello el saludo directo es: Marisca y marisca hasta el infinito; que hasta las mujeres se saludan y conversan con el adjetivo señalado.
    Se hace tambièn evidente que no hay nada que aplaudir de aquello otro de mi Bello Barrigòn; este ser se degrada a sì mismo y la mujer finaliza imitando sus modales; así usted verá un fin de semana hembras carreteando como cosacas la caja de cerveza; mientras en la cocina les preparan el mondongo al macho depresivo con su aparato de despecho.
    Se va de igual modo desnucando aquello de que Maracaibo fue algo especial con su aislamiento de los tumultos independentistas. Aquì lo que se viviò fue el acomodo de los mantuanos, quienes indistintamente casaron a sus hijas e hijos con el español, el inglés, el alemán y el gringo cuando pudieron; y en la actualidad con el colombiano pero de orilla, pues, el santanderiano y antioqueño de ese paìs, son sumamente racistas; por lo que se nota es un mezclaje entre el mestizo, indio, mulato y blanco de orilla nativo con el colombiano negro por lo general del paìs Colombia.
    Desde Maracaibo salìò el exterminio de los verdaderos resistentes a la colonizaciòn española; fueron los franciscanos, esos criminales que todavía se asientan en el llamado convento que queda en la Plaza Baralt, quienes tuvieron la empresa de finalizar el aniquilamiento aborigen de yukpas y barí; mientras la orden de los jesuitas formaba la élite marabina, que con variantes dominò hasta la década de los noventa del siglo pasado; en tanto se enviò a los negros al municipio Sucre, ghetto zuliano para la gente de color. Los guajiros, pueblo guerrero, bien por su lucha o más por la negociaciòn, resultó la etnia aborigen más favorecida y por ello se explica que sean la de mayor poblaciòn en el àmbito nacional. Pero se hace notorio que la oligarquìa y luego burguesía zuliana, que es decir, en gran medida maracucha, jamás ha tenido sentido de pertenencia.
    Los poderosos de esta cuenca de lago infecto son màs que apàtridas, jamás han amado al terruño. Para ello se hace pertinente hacer un relato. El banquero corrupto Melèan, aquel que creó el Diario El Zuliano, que junto con un banco regional en el àrea hipotecaria, hizo desastre financiero y como todo corrupto se fue a Miami; le seguiría el banquero Pérez Amado, otro corrupto que con su élite vendiò como emblema de la Zulianidad- concepto discutible- al otrora Banco de Maracaibo, el epicentro de la banca regional y nacional; por aquello otro de haber sido el Zulia cuna de la primera entidad financiera de la naciòn. Pero la rapiña entre los burgueses y la clase media alta y media debía seguir, así se tiene el caso de la Vuelta, donde los niños y niñas de la 72 se roban ellos mismos; sin que el culpable notorio, el ex yerno del polìtico Saady Bijani se encuentre preso; al contrario usted puede bajar en la web una foto del condenado con su jevita en una lancha de primera, al estilo de Miami Beach; solo que el desgraciado se delata por su barriguita de vivo pendejo maracucho.
Y un ùltimo caso más en grande de esa misma burguesía, se tiene en el ingeniero Henry Auvert, individuo que se vendiò en la década final del ochenta y el noventa como un prototipo del yuppie financiero; ese que hacía dinero como bambalina entre bolsas de valores y casas de cambio;  su negocio lo tuvo representado por ABA Capitales, organizaciòn en que estafó a medio mundo, incluida una fundaciòn de niños con cáncer. Este desvergonzado antes de su fechorìa aprendiò bien el negocio financiero, pues, por ironìa fue designado interventor oficial del mencionado Banco de Maracaibo.
    El saqueo va y viene y un personaje de primera no se puede dejar de citar: El Sultán en Panamá, el Manuel Rosales. Este individuo deslenguado, el profesor de materias desconocidas, simple instructor tarifado en el antiguo INCES de la cuarta repùblica; resulta que es un potentado millonario sin poder justificar sus haberes. La alianza que tiene con los Barboza, sobre todo con el tambièn ex gobernador del estado Zulia, Omar Barboza, es la llave entre otros de sus negocios. Mas las fortunas siguen, caso de Arias Càrdenas y su amigo Carlos Alaimo, el dueño del conglomerado La Sagrada Familia; sólo que ante una burguesía siempre en huida històrica, se le abre la puerta a los capitales sucios del sicariato, la droga, el paraquismo y la guerrilla colombiana.
El capital sucio colombiano de hecho y de derecho domina el comercio de la urbe central, Maracaibo, y no es gratuito que Carlos Cuarenta antes de su desapariciòn estuvo enconchado en el Sur del Lago, comprando para sus paisanos las mejores tierra de Suramericana; y en el otro frente, los guerrilleros colombianos se asentaban en la subregiòn Perijá, Mara y Guajira.
    Nada va quedando de Maracaibo menos del Zulia. La gaita fenece, y si usted se pasa los viernes, sábado y domingo por el denominado Bulevar Santa Lucía de la ciudad, sólo verá la infinita hipocresía de un supuesto nativo halando caña y oyendo sin sentir el ritmo gaitero por mea jodencia y sin la mìnima querencia. Sin referente porque lo incinerò, el maracucho según su propia expresiòn es un cogedor de culo, y un ejemplo que nos fotografía eso, fue la actitud hecha comportamiento de esa miniatura de hombre, que es Pablo Pérez; quien borracho y al parecer otra cosa, se sube en una tarima y la agarra el trasero a un gaitero.
    A todas estas, la cancillerìa colombiana ganó definitivamente en su estrategia de dominio de la regiòn. Un trabajo sistemático que comenzó con el vallenato de Anibal Velasco, sigue en pista con Diomedes Dìas, Paco Zuleta y que tiene su trabajo más contundente en el burguès de Carlos Vives; este individuo supo internacionalizar dicho ritmo y no es un hecho gratuito que el Zulia y en lo concreto Maracaibo, sea una de sus plazas.
La clase media zuliana y por lo tanto marabina comienza a cantar y bailar vallenato;  en conjunciòn con esto la cancillería colombiana nos envìa en la presente gestiòn chavista más de seis millones de colombianos de todas las edades, géneros y posiciòn social; aunque mayoritariamente son los pobres de ese país, quienes se nos venden como los supuestos desplazados y refugiados de dicha naciòn. El mezclaje está hecho, para decirlo duramente, por cada marisco maracucho, usted tiene diez colombianos; quienes con su mirada rapaz toman las hembras nativas ante la guachafita del citadino propio.
    El espécimen maracucho vive y muere en lo pequeño; seguirá bebiendo como todo barrigòn que se siente mujer; sin querer defender lo propio y vendiéndose a su enemigo vecino por una cervecita. De igual modo seguirá con su lenguaje de mierda y ofensivo; y en suma porquerìa los domingos puebla iglesias a montòn, casi siempre evangèlicas; las cuales tambièn han sido penetradas por colombianos, pues, hasta la religiòn tienen estos invasores como negocio y dominio. Otro ejemplo en este campo son las monjitas del colegio de la pequeña burguesía de la ciudad, La Presentaciòn.
Nada que pare a este bárbaro nativo, es un violador de la norma; quien vive degradando al otro, bebe café y fuma cigarro con 40º grados o más sin nada de sombra; que siempre serà un provinciano aunque vaya a la luna; y que para tapar su asco por lo excelso muestra de modo falso un respeto de hipocrática por el maestrico y profesor.
Espera feliz una muerte este espécimen de la degradaciòn  con un concierto de vallenato; porque no se le puede endilgar aquello que le ripostada la madre del ùltimo sultán en España, al perder èste  Granada: -Lloras como una mujer, lo que no supiste defender como un hombre-; no, este infeliz, degradado sumo grita cual loca:_ Maldito, hipo de puta, coño e madre, mal parido, hasta que te cojo-; ya exhausto con sus groserías, finaliza persignándose y que le busquen al cura o al pastor, porque quiere morir en paz.

Nota: El suscrito no tiene nada de racista, tampoco es un patriotero regionalista; apenas alguien que se levantó de la alienaciòn. Podría seguir ahondando en el tema, de hecho tenìa casi 50 puntos más que tocar; pero mejor acabar, como se perdiò mi libro La Zulianidad ¿Identidad cultural o coartada polìtica?

EVOLUCIÓN DE LA ZULIANIDAD COMO COARTADA  POLÍTICA
El ritual de la zulianidad no pasaba de su fecha patria, obra de politiqueros locales que comienza con un decreto en  el cual se le cambia el nombre al siempre conocido Paseo Ciencias por Paseo 28 de Enero; fecha que todavía muy pocos zulianos han internalizado y en la cual una élite marabina, que no zuliana, decide que  el 28 de enero de 1821, es la fecha en que la región se  monta en el tren del proceso de independencia nacional. Si bien se buscaba aparentemente una reafirmación de lo local en lo nacional con miras a la integración y unidad patria, trastienda una intelectualidad sumisa y otra consciente, le hacían el juego a Manuel Rosales.  Remontemonos al pasado reciente
En una entrevista del diario El Nacional, la tristemente célebre Ex Secretaria de Cultura, periodista Marlene Nava, convoca al historiador Rutilio Ortega (16/07/1979) en torno al Zulia. Allí el marxista de cátedra de otros tiempos, se explana en su discurso de persistir en su alabanza de un Jorge Sutherland cuando el 30/08/1868, como General de los Ejércitos de la Unión Venezolana y Presidente del Estado Soberano del Zulia, decide separar supuestamente a la entidad federal de la república venezolana. El intento acaba a los treinta y cinco días, para ser capitaneado con ciertas variantes, por el llamado Hijo Ilustre del Zulia, el Hijo Predilecto de la Sultana del Lago: Venancio Pulgar, especie de civilizador regional, por aquello del decreto de creación de la Biblioteca Municipal; quien por voto popular… le designan Presidente del Estado.
Grandes mentiras dichas por el Ex Secretario de Cultura de la Gobernación del Estado Zulia, durante la gestión del Abogado Omar Barboza; para quien las óperas y zarzuelas eran el indicador de lo cultural civilizatorio del Zulia. De seguro la referencia de esos bailes le viene por ser su esposa devota del olé español.  En primer término, cuando se lee los documentos históricos de Venancio Pulgar y Jorge Sutherland, resalta el acomodo de una transición hasta que caiga el oprobioso hombre de Miraflores; expediente usado por estos caudillos en función de si el erario nacional les era afecto y por las propias peleas de vecinas por el poder de lo local entre los dos personajes; a ello se agrega la otra mentira de una aclamación popular a la presidencia del Atila Zuliano, Venancio, en un país y una región donde el voto a las mayorías populares le estaba vedado.
El dúo Marlene Antúnez-Rutilio Ortega con el tiempo volvería a sus andanzas. Velos veintitrés años después ante el Hombre del Sur, quien les da consistencia a eso de la Zulianidad mediante decreto estatal. La Antunez funge de organizadora del evento, de orador de orden el segundo; llevados de la mano diplomática de Antonio Morales Manzut, historiador, actual Director del Acervo Histórico del Estado Zulia, planificando el programa de Validación de la Identidad Zuliana; no sin antes haberse adelantado los añosos de la Academia de la Historia Estatal, exigiendo y logrando el cambio del nombre del popular aún Paseo Ciencias por el de 28 de Enero, día de la independencia del Zulia a decir de ellos.
Despunta entre esos personajes la Ex Secretaria de Cultura Marlene Nava, quien con su ritual de coordinadora de la semana de la zulianidad, fue agrupando a unos personajes que desde perspectivas diferentes; al final se unían en contra del proceso liderado por el gobierno nacional, entre ellos destacan: Rutilio Ortega, Jorge Sánchez Meleán, Julio Portillo y Rafael Molina Vílchez por incauto…; de modo subterráneo el médico Luís Guillermo Hernández y el casi abogado Jesús Ángel Parra.
El primero de los personajes es digno de describirlo. En sus tiempos juveniles acérrimo izquierdista, aplaca sus ímpetus con su postgrado en historia en México y en la madre patria; ello le serviría para crear su feudo y lucha contra el timorato de Germán Cardozo Galué, personaje que bajo categorías marxistas, crea aquello de la Macro región Cuenca del Lago de Maracaibo y su Aristocracia de Mostrador Alemana; no sin antes venerar a José Domingo Rus y así vegetar más allá de su jubilación en la Universidad del Zulia. Pues bien, Rutilio Ortega luego de su pasantía por Europa es designado Secretario de Cultura durante la gobernación de Omar Barboza, otro premio para que siguiera aplacando su posición pasada contra la destrucción del Saladillo. Pasada la euforia del poder, el hombre se refugia en la Universidad del Zulia, tiene un regreso efímero en la gestión de Oswaldo Álvarez Paz con los libros encomendados de Historia del Zulia. En la alma mater monta cátedra buceando en un regionalismo enfermizo, que desde hace tiempo se expresa en llevar al Olimpo a personajes como Venancio Pulgar; y de ese modo montando tesis, como esa que pretende hablar de una génesis de la autonomía zuliana en semejante personaje, caudillo sin escrúpulo, asesino de pueblos y acomodado según sus peleas con el gobierno central.
En ese proceso Rutilio Ortega se da a la tarea de publicar uno que otro libro sobre la historia del Zulia para los niveles básicos de educación. En apariencia dichos textos deberían promocionarse a tono con el decreto regional sobre historia local; pero es el caso que en sus contenidos subyace de modo más que encubierto la pretensión de sincronizar el discurso de una patria zuliana, desconectada de las contradicciones sociales en la entidad federal y en pro de los intereses que el hombre de historia profesa; como son un elitismo de clase y su vanagloria del llamado hombre fuerte y civilizador. El grupo de este hombre todavía mantiene fuerza en el Centro de Estudios de la Historia de la Universidad del Zulia y juntos publican su Manual de Introducción a la Historia, caso de Reyber Parra y José Lárez.
Le sigue el ciudadano economista Jorge Sánchez Meleán, venido de las filas de la democracia cristiana, el hombre forma parte de ese élite copeyana regional, que junto con Oswaldo Álvarez Paz, el difunto Negro Ferrer y Guillermo Yepes Boscán, imbuidos de las enseñanza de Jacques Maritain; resultó el intelectual amigo del Opus Dei. Sì, Sánchez Meleán, siguiendo la línea de Allan Brewer Carías se convierte en el paladín de la descentralización, fruto de ello son varios libros y su presidencia casi eterna de la Copre Zulia, ahora convertida en otra institución. En lo práctico concreto el economista es un conservador instruido, un liberal no confeso que se esconde en la llamada doctrina social de la iglesia; pero que camina en pro de la autonomía, el clasicismo y la veneración del statu quo zuliano. Hasta hace poco regentaba la propiedad paritaria de la Universidad Rafael Urdaneta, el gobierno regional lo busca como asesor y mantiene una columna fija en el periódico La Verdad; desde donde arremete contra todas las iniciativas de la administración central, con el calificativo genérico del marxismo leninismo. El también profesor de la Universidad del Zulia, quien pareciese ser el más moderado de esta intelectualidad divergente,  pero empeñada en un Zulia Glorioso a lo Vinicio Nava Urribarrí; es un personaje que en lo más profundo mantiene un recelo por viejas aspiraciones no colmada y que en posición de gobierno trabajaría por su concepción elitista de la sociedad zuliana; no por casualidad su discurso de incorporación como miembro de la Academia de Historia del Estado Zulia, lo tituló El Zulia: Un Estado Región con Vocación Nacional, donde explana su concepción sin conflicto de clases sociales en este Zulia: defensa del territorio, derecho a la autonomía, transformación de la educación y desarrollo humano sustentable; discurso que se agota en sí mismo y no pasa revista a grupos económicos y la elite que desde la colonia mantiene dividida en intereses a la sociedad zuliana..
El internacionalista Julio Portillo es el más vocinglero de todos. Hombre astuto, hace gala de su profesión de internacionalista. Su producción intelectual es pírrica; no obstante, ha sabido sacarle provecho a excelentes fotógrafos que contrata, para luego editar libros como el Arte Sacro de Maracaibo y el Palacio de las Águilas entre otros; que le han servido para entrar recientemente a la Academia de Historia del Zulia, desde donde sus amigos como Luis Guillermo Hernández, Jesús Ángel Parra, Márquez Morales y Kart Ángel Von Jess y Ernesto Mac Gregor, le aseguren en tiempo récord la presidencia de dicha institución. Hombre de gobierno de las administraciones nacionales copeyanas, siempre vivió el mundo de embajadas, hasta en la gobierno inicial de Hugo Chávez Frías en la embajada de Venezuela en la  República Dominicana; mas durante el golpe no descifrado salto a su origen y develado y aplacado el tumulto, sale de gobierno y desde entonces conspira entre amigos abiertamente; mientras cada tarde religiosamente va a misa de cinco a confesar sus pecados; sin que pierda su amistad de rochela con el anciano poderoso, vicepresidente del Banco Occidental de Descuento; donde tampoco es gratuito que Fernando Chumaceiro, empresario venido a político en la región, Ex Presidente de Corpozulia y Ex.  Alcalde la Ciudad de Maracaibo, regente una fundación cultural de la entidad bancaria.
Sin ser historiador entra a la academia Julio Portillo; no sin antes pregonar que los recursos del Zulia dan para hablar de un país. En honor a la verdad, el personaje no pasa de ser un vocinglero pero con importantes relaciones, como ser amigo de uno de los vicepresidentes del Banco Occidental de Descuento ya referido; con quien ha logrado financiamiento de libros como el Diccionario General del Zulia, de los regionalistas Luís Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra y otro de su autoría en proceso sobre Los 50 Años del BANCO OCCIDENTAL DE DESCUENTO. El también profesor pero de la Universidad Rafael Urdaneta, donde creó la Facultad de Ciencias Políticas; no descansa en sus relaciones con la élite caraqueña y las relaciones con las islas del Caribe  y Centroamérica; sobre todo en República Dominicana, país al que le dedicó uno de sus acostumbrados libros de fotografía para incautos.
El internacionalista Julio Portillo es hombre que tiene contactos relevantes con la banca, la política nacional y subcontinental; no tiene pasta de líder pero sí el entusiasmo en sus empresas; viene de esa élite salida del antiguo Colegio Los Maristas, que vive entre el lujo de lo clásico, se arropa del santuario y tras tienda esconde bemoles.
Tres hombres y una dama son los líderes intelectuales de la zulianidad como coartada en la región; después vendrá la otra fase, sin que aludan al Zulia concreto. En la mente de este equipo no despunta cual Rayo del Catatumbo las figuras de tres mujeres robles, como la india Zulia, Domitila Flores y Ana Maria Campos, asesinadas algunas, otras vencidas y humilladas; pero con la valentía de mirar de frente para combatir al poder estatuido. La constancia femenina se mantuvo, allí la imagen de la brava Ana Maria Campos viendo la despedida por siempre del vencido en combate, Morales; después de la derrota naval, a quien en cara y sin miramiento le había dicho: -Si no capitula, monda; afrenta que hizo que la ultrajara en su dignidad de hembra, paseándola casi desnuda y latigándola por la ciudad, por uno de sus esbirros, un mulato inconsciente.
Se cocina el imaginario zuliano con su indio Mara, mito o realidad. Los historiadores de diversas metodologías, afirman o niegan su existencia; pero del Cacique Nigale la fuente histórica es irrebatible. Líder de la Cuenca del Lago; quien en la ingenuidad de la creencia del principio de la buena fe, expresada mediante la palabra, cae ante la horca ibérica. Con Nigale muere otra esperanza de redención popular; se tendrá que esperar la asonada libertaria del mulato Francisco Javier Pirela
Al ruido de mueran los blancos, el poder imperial captura al mulato Pirela y se vence la posible rebelión. El difunto cronista de la ciudad de Maracaibo, Fernando Guerrero Matheus, venido de ese rancio conservadurismo clerical, no obstante haber sido un hombre cultísimo, reduce la asonada del mulato a su vil entrega a la empresa de libertinos franceses, por la suma en aquellos tiempos de nueve mil pesos; es decir, que para él la rebelión popular sólo era cuestión de cimarrones e indios alzados contra la majestad de la curia romana y la devoción al rey; desconociendo que los vientos de libertad llegaban al lago,  la rebelión francesa se había aposentado en Haití y de allí viajaba a nuestro lar; donde el sastre Pirela la hizo suya. Viaje largo del sublevado, logra en el periplo del destierro hacia prisión cierta acción militar en el Caribe a favor de su majestad; y velo después, ahora sí ante la posibilidad cierta de la muerte, gestionando seiscientos pesos ante la corona allá en Madrid. Similitudes con la india Isabel, la Malinche Zuliana, quien en sumo amor alienado por su opresor: Alonso de Ojeda, muere a los pies de su sarcófago.
Vamos al pasado colonial y vemos que  el 7 de Febrero de 1606- se apunta del profesor Vinicio Nava: El Zulia Glorioso- hubo un levantamiento de los aborígenes del centro-norte del Lago contra el gobernador de Venezuela, Sancho Urquiza, cuando éste se juramenta en Maracaibo; sigue la rebelión con viso de élite con el movimiento independentista de la Escuela de Cristo el 26 de marzo de 1812; pero tiene un paréntesis profundo, obviado por los historiadores acomodados: La sublevación del 19 de mayo de 1799, capitaneada por Francisco Pirela, como se ha referido.
La historia escrita pero olvidada, estrategia de intelectuales de la traición, rufianes que en desesperación por la necesidad van y se acoplan al romántico de la historia, con viso de pseudo humanista de Ángel Lombardi, Rector de la universidad clerical: Única; en las voces de un Miguel Ángel Campos, Norberto Olivar y el Milton Queros; quienes tampoco refieren sucesos populares, aunque muchos intervenidos por el  mantuanismo marabino, como los siguientes: La destrucción en 1614 por parte de los indios kikikires y aliles de Gibraltar; el levantamiento de los aborígenes del centro-norte del lago el 7/02/1606 contra el Gobernador de Venezuela, Sancho Urquiza, cuando trata de juramentarse en Maracaibo, ante la imposibilidad de haberlo hecho en Caracas, ya comentado; intentos de rebelión iniciado por Nigales, quien necesitó desde la llegada del español casi dos siglos para el dominio total; cuando las misiones capuchinas, ayudadas por el negrero Juan Chourio, someten definitivamente a los aborígenes motilones y los reducen en sus cárceles religiosas: La misiones,  en la Subregión de Perijá; mientras los jesuitas seguían formando la élite marabina.
Pero no, estos hombres callan y prefieren desacralizar la región o bien poetizar en ediciones de lujo el producto deformado de la zulianidad; así, menos hacen mención en sus prosas de la gallardía de un Pérez Soto, de ponerle un freno a los esclavistas modernos en nombre de los París, los hasta poco descendientes dueños de las Tienda Paris; quienes perseguían y azotaban, sin mediar autoridad oficial alguna, a los peones que se fugaban de sus haciendas y recalaban en Maracaibo; tampoco señalan la matanza de aborígenes en la Sierra de Perijá a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez por parte de los  hacendados de esa subregión perijanera; que todavía hoy prosigue según las investigaciones de ese guerrero de la denuncia y la acción, que es el profesor Lusbi Portillo; como tampoco dirán nada ante los neo esclavos, formados por esa masa de colombianos, que pueblan los municipios foráneos de la región, mano de obra no calificada, sin porte de tránsito en el país, ave dócil para hacendados y seudos empresarios del Zulia Glorioso de Vinicio Nava.
Pluma para el decoro de acomodados plumíferos y bardos. Pero el artífice de la Zulianidad, campesino andino con ascendencia de comerciante, no podía quedarse con un equipo de intelectuales. El político como él necesita el ruido, la algarabía para incautos; por lo que decide sacar otra paloma de su manga: El economista Néstor Suárez; hombre diminuto, con semejanza al pajarraco de la serie Batman, venido de las filas copeyanas, con cargos importantes en esas administraciones puntofijista. Amigo del poder, sin aporte intelectual sustantivo; sabe leer los nuevos tiempos. En la caída en picada de Copey lanza la toalla y busca apoyo de los adecos en la región; lo vemos entonces como candidato a la legislatura regional de la mano de su amigo de intereses empresariales: Omar Barboza. Recluido el economista como muchos intelectuales de Acción Democrática y Copey en la Universidad Rafael Urdaneta, comienza su campaña aproximadamente desde el año 2007 en serio.
Un paréntesis se impone con el objetivo de precisar más los autores. Dos universidades privadas despuntan en la región: Rafael Urdaneta y Rafael Belloso Chacîn; la primera con influencia importante en sus inicios de los adecos y la segunda obra dádiva de Oswaldo Álvarez Paz a su compañero de partido, el ex diputado nacional Rafael Belloso Chacîn, hijo. En la llamada URU su ex rector fundador, Eloy Párraga Villamarín, especie de inmaculado dirigente adeco, quien llegó a ser gobernador de la entidad, con viso de intelectual mantuvo un liderazgo de seudo etnicidad en la militancia adeca regional, con lo cual no pudo detener los intereses planificados por el chino José Páez, quien como Secretario General de Acción Democrática en la región, impulsaba al ex urredista Omar Barboza. Pues bien, el abogado Villasmil crea dicha institución junto al economista Jorge Sánchez Meleán, quien también mantenía en su partido cierta aureola de santidad por aquello de haberse formado en el Opus Dei; de ese modo se inicia un laboratorio de supuestos nuevos emprendedores con las carreras tradicionales de derecho, ciencias políticas, administración, contaduría, psicología y una contada ingeniería en el àmbito de las universidades privadas de la regiòn.
Los copeyanos en nombre de Rafael Belloso Chacîn comienzan su negocio tarde pero con más éxito. El médico empresario Chacîn le imprime al negocio una visión de futuro, como dicen los consultores gerenciales; que se refleja en el segmento que capta: niños y niñas de la clase media ascendente y de la burguesía de la entidad federal. Manteniendo un perfil bajo, el hombre crece y abre sus puertas a una intelectualidad oscura de copeyanos como Carlos Altimari y hasta el propio Jorge Sánchez Meleán, destronado en la URU a la muerte de Villasmil, por el filósofo del derecho Jesús Esparza Bracho.
De vuelta al proceso que nos compete, se puede darle más precisión al tema. En la URU desde la escuela de ciencias políticas, liderada por Julio Portillo y el área de administración y contaduría, intervenida con cierta parsimonia por Néstor Suárez y el politólogo Mansueti, además de la figura rechoncha de Sánchez Meleán, se va configurando un cuadro de adalides, pregoneros de supuestos nuevos paradigmas en la gerencia pública, de la antipolítica y el libre mercado. La onda neoliberal tiene en esa casa de estudio su centro hegemónico, aunque con cierta reticencia del viejo Villasmil; quien próximo a la muerte nada pudo hacer; pues, su heredero, el tildado filósofo del derecho, Jesús Esparza, entraría en el gobierno del golpista Arias Cárdenas, pasantía para que luego gÌrase a la derecha, como sucede con los supuestos izquierdistas cuando saborean las delicias del poder.
El campo abierto para los ex copeyanos, ahora metamorfoseados en adocenados catedráticos y pregoneros del fin de la historia y demás simplezas; mantienen contactos con los medios informativos de la región. El Sánchez Meleán es un articulista de vieja data; el Néstor Suárez a poco,  en todo caso el discurso está montado ante la mirada más distante y calculadora de otro personaje de sus filas, como es el economista Adalberto Zambrano, quien después de su paseo por el gobierno regional copeyano y haber digerido en su casi mayoría el aporte del economista chileno Carlos Matus con su Escuela de Gobierno; se va a la sede regional del Instituto de Estudios Superiores Administrativos (IESA), pregonero en grande de la ola liberal en el país; para hasta hace poco montar su negocio aparte con el Instituto de Altos Estudios Gerenciales. Todo un enlace en apariencia desarticulado, un engranaje invisible, ganado para el mantenimiento de las relaciones sociales de producción de explotación en el terruño de Yépez y Baralt
El tinglado está montado, los verdes transmutados en Primero Justicia y con una que otra figuración en la política regional, véase Alcaldía de San Francisco con el economista Saady Bijani y en Lagunillas con Mervin Méndez; mientras el paquitìn de de la Cañada Rogelio Boscán, hace de las suyas en función de sus intereses de clase, esa rancia burguesía blanca blanquísima de aquellos lares. Despiertan los motores, no sin que antes el auto titulado Zuliano Mayor haya hecho entrada de primera en la gestión del Hombre del Por Ahora: Oswaldo Álvarez Paz, quien junto al trío del laborista de Francisco Carrasqueño; el testaferro de Omar Barboza, Oscar Rincón y el supuesto filósofo del derecho, ex rector de LUZ Manuel Delgado Ocando; todos contribuyeron y contribuyen a imponer el denominado poder originario.
Mientras eso sucedió la elite marabina venida de los colegios maristas y Gonzaga seguían trabajando calladamente; no había tiempo para el reposo, y entre reuniones, ocasiones y presentaciones de libros, como El Arte Sacro en Maracaibo, de Julio Portillo, con apoyo de la Siemens; se van abriendo paso hasta encontrarse en la boda del año de la hija del banquero presidente del Banco Occidental de Descuento allá en República Dominicana, donde nacieron Rafael Maria Baralt y Josè Domingo Rus.
Todavía no finaliza de salir en estampida el carro, hay que esperar. Manuel Rosales espera la seña, cual piache para comenzar el ataque; está en la casa Amarilla como Ministro del Interior y Justicia, José Vicente Rangel, amigo de Miquilena, ahora fuera de gobierno; aprendió que en política hay que esperar, él debe esperar. Los sobresaltos ante el supuesto radicalismo del guerrero del micrófono, como bien lo califica el viejo Domingo Alberto Rangel; asusta el entorno nacional e internacional y el ministro tiene que salir a apagar fuego y en otros casos prender subterráneamente otros. El hombre José Vicente Hoy tiene la coartada, sabe que el regionalismo enfermizo del Zulia todavía tiene asiento en cierta élite de intelectuales, recuerda como Caldera los calmó entre el final del sesenta y el comienzo de los setenta, con aquello del decreto de regionalización. La gaita incluso en voz del negro Ricardo Aguirre, no fue más que un canto de un copeyano, un maestrito de escuela venido de los Andes; quien internalizó el discurso de los jóvenes copeyanos de la región, liderados entre otros por Oswaldo Álvarez Paz. Pues bien, el plan es el siguiente.
Hay que atizar el fuego casi ceniza del regionalismo zuliano. Se sabe que incluso hay divergencia entre ellos; la subregión Sur del Lago clama por su autonomía con el pretendido Estado Panamericano; si es la Costa Oriental del Lago, hablan del Estado Coquivacoa; incluso si mal no recuerdo  hasta el Idelfonso Finol, en la actualidad director del Centro Internacional Antiimperialista del Gobierno Nacional, en su aspiración a la Gobernación del Estado Zulia, en disputa contra Arias Cárdenas, hablaba con más extremismo, aduciendo el modelo que su jefe en la actualidad pregona: Una especie de estado gobernado por una autoridad única con diversos vicepresidentes por regiones. Entonces hay que pregonar viejos sueños, el estado Zulia tiene las características: decisivo en votos está en manos de un golpista, tiene una población colombiana excesiva y una intelectualidad de medianería pero altanera con eso de su autonomía fiscal; hacia allá por lo tanto se debe enfilar la puntería. El Manuel es hombre negocio, sabe que acepta o las rejas le esperan; así que negocia. Ese es el relato, la verdadera génesis del secesionismo para incautos, pregonado por el pajarraco de Néstor Suárez.
El reacomodo se hizo posible. Si bien Sánchez Meleán fue destituido de su cargo casi vitalicio de Presidente de la Comisión para la Reforma del Estado Zulia (Copre-Zulia). Los pactos y negociaciones de adecos, copeyanos y la triple alianza; crean la CARLES, comisión con parecidos fines adscrita la Asamblea Legislativa, que luego sería traspasada al Ejecutivo Regional. En el otro lado simultáneamente a sus clases de economía en la URUu, Suárez se convierte en el abanderado del Centro de Orientación Económica, Seccional Zulia, que en alianza con el de la región capital y en gran medida réplica del discurso de la globalización, el mercado, el neoliberalismo y las nuevas realidades de Peter Drucker, va camino parejo a las pretensiones del bachiller de Colón.
Puesto en marcha el plan de validación cultural de la zulianidad por Morales Manssur, ante la campaña feroz contra el gobernador por su sustitución de hasta el himno regional y sus símbolos, por los emblemas y demás elementos propagandísticos de su partido un Nuevo Tiempo; las amenazas del gobierno nacional no se hacen esperar, pero el hombre del sur sabe cuál es la pelea y lanza a Suárez al cuadrilátero.
La escena por un rato será de un Rumbo Propio, como dos solitarios en un pueblo dispuesto a recibir de todo. Los medios de comunicación se hacen eco de los profesores; quienes en apariencia no pasan de ser dos ensimismados hombres con buenas intenciones. Plantean un discurso de vieja data, como es la autonomía con viso de supuestos valores humanos, donde la competencia de los mejores daría al traste con las diferencias sociales y la distribución de la riqueza estaría dada por las oportunidades que ofrece el mercado y el trabajo productivo. Al hacer abstracción de los agentes sociales, los catedráticos borran las relaciones económicas sociales de producción, que imperan en la región zuliana; el gran culpable es el estado troglodita, el que come de todo en contra del etéreo ciudadano. Y en una fase de distanciamiento de Manuel Rosales, como estrategia política, hablan de ser la oposición no socialista del país.
El cuento está montado, los incautos y cierto sector de la clase media, siempre dada al miedo, cuando el coco del comunismo se asoma a sus ventanas; dejan sus tribulaciones en la sede de Rumbo Propio y siguiendo la intuición, que también es inteligencia, apuestan por un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y hasta por el Psuv, por si acaso.
La dinámica política es cambiante. Nada permanece estático, Manuel lo sabe si no veamos su trayecto político. De simple muchacho jodedor en las esquinas de Colón, apenas concejal por desgano en el otrora  viejo distrito, se lo trae a Maracaibo el ideólogo con carpeta de Benigno Velazco y el maestrito Américo Araujo. En el partido es uno más, especie de recadero de Américo Araujo, el verdadero hombre fuerte de la organización, quien tomó un poder casi sideral durante la presidencia nacional de Jaime Lusinchi; nada se movía en el Zulia si este andino no daba su brazo a torcer y firmaba. Tanta gloria se vino abajo, perdido el poder y venida a pique la hegemonía adeca, desaparece el maestro Araujo; igual el Manuel, quien apenas pudo hacer pasantía en la extinta Asamblea Legislativo Estatal, donde desde la comisión de finanzas dio muestra del lujo, imponiendo en el jet set de la política local el uso del Crown Victoria, que junto a su vestimenta de modelo y su visitas a restaurantes y barras de caras, bien se ganaba el título de patiquín campesino.
El hombre del Sur perdido entre copas y sus visitas al bardo marinero, beodo cotidiano de Hugo Figueroa Brecht; el mismo que hizo pasantía en los supuestos movimientos de avanzada de Guillo y el Maracuchismo-Leninismo. El dúo político-poeta, asiduos visitantes del restaurante Mi Vaquita y centro de bebidas aledaños a la Plaza La República en Maracaibo; a pronto cuando el muerto vivo de la política asumiera poder, entraría por la puerta grande con su esposa Gisela Nones; quien en una primera instancia sería la Directora de Cultura de la Alcaldía de Maracaibo.
Nada importante que valorar, el hombre pasó dos periodos de burgomaestre, suficiente para enfrentarse en poder a la escuálida estructura adeca y negociar de tú a tú con los Barboza, quienes en voz de Rubén Barboza, ya habían recibido sustanciosos contratos con la modalidad de limpieza de la ciudad con los salserines.
El discurso slogan de haber cambiado Maracaibo fue suficiente. Un ciudadano acostumbrado al desorden, captó como un avance la limpieza de calles y avenidas centrales de la ciudad, junto al pesebre de luces de diciembre en la avenida Bellavista. Entre salserines, árboles y plazas remodeladas, el Hombre del Sur impuso una idea de progreso, sólo una idea; pues la realidad más allá del pentágono de La Limpia, Bellavista, Milagro, 18 de Octubre y Veritas; se mueven otras ciudades, que sólo ahora se desnudan en su crudeza en los pasquines, nuevo negocio de Pineda Belloso y los Abudeìs, de: Mi Diario y Hoy. No obstante, el individuo ganó la opción a la gobernación; no sin antes destruir lo poco que quedaba de la Seccional Zulia de Acción Democrática. El hoy diputado presidente del Consejo Legislativo Estatal, Eliseo Fermín, en compañía del candidato a la Gobernación, el abogado Pablo Pérez, trasladaron la data informática de la tolda blanca a la sede en las Mercedes del partido Un Nuevo Tiempo. El correaje estaba hecho, hasta el mediocre del Licenciado Roberto Leal, también diputado a dicho consejo, volvió a la política pero junto a Manuel, y el chino Páez trastienda, negociando aquí y allá un cargo para sus hijos, entre ellos el joven politólogo Henry Páez, Director de la Escuela de Estudios Económicos, Políticos y Sociales (IZEPES); planifican movilizaciones, declaraciones y contra informaciones; hasta un supuesto distanciamiento con el Amo de la Cuenca, Pineda Belloso, estratagema para pulsar la opinión pública en función de los intereses de Miraflores y claro está de las posibilidades ciertas de un hombre, que entre dádivas, astucia innegable y logros efectistas, se ha posicionado como la única referencia política contra el oficialismo en la región ; aunque no logra tener la pasta para dirigir la organización que crea, al punto que debe comisionar al acartonado pero con lobby, de Omar Barboza, en la dirección nacional de la organización. Recuento necesario para seguir adelante.
La tesis puede sonar descabellada pero en política todos los escenarios son posibles: Manuel Rosales lanza la bomba propagandística de sólo humo de la zulianidad, como estrategia para adentrarse en el escenario nacional. El gobierno central al arremeter contra dicha posición juega con su mentira, le conviene alguien con quien desviar la opinión pública. El dueño por Ahora de Miraflores necesita tener pelea, dar a lo interno y externo del país, que aquí hay debate político aún con la campaña golpista y secesionista de una oposición perversa. El negocio rinde fruto de ambos lados, Manuel se defiende y saca a relucir la olvidada Ley de Hacienda Pública Estatal, se hace allegar de hombres que conforman la sociedad civil de la región, como el ex rector de Luz., Ing. Leonardo Atencio y hasta con pañuelo en la nariz, el ex alcalde Fernando Chumaceiro; y va desnucando cualquier liderazgo que ose contrariarle, y así se ve claudicando como ayer al abogado Juan Pablo Guanipa de Primero Justicia, al copeyano de Mervin Méndez, al Toto Márquez, burgomaestre de Jesús Enrique Losada, llama a negociación al alcalde de San Francisco, el economista Saady Bijani, quien al parecer sondea su parcela política y renunciaría al financiamiento de Pineda Belloso…, Amo de la Cuenca, quien juega al gobierno y sin convicción le extiende la mano al italiano de Carlos Di Martino.
A todas estas Rumbo Propio vuelve a su origen: El conservadurismo. No es una casualidad que el hijo del viejo Domingo Alberto Rangel, de igual nombre a su padre sólo que finaliza en Mantilla, con su movimiento Resistencia Civil junto al partido Alianza Popular, el nuevo negocio de Oswaldo Álvarez Paz, coordinado por su hermano, el otrora socialista de cátedra, economista Fernando Álvarez Paz, le dan el apoyo a Néstor Suárez y a Mansueti.
El último show de este grupo ha sido la introducción en el Consejo Legislativo Zuliano de un estatuto autonómico para la región, que para hacer más álgida la rochela es expuesto días después del referendo autonómico en Bolivia. La comedia sigue hasta el amanecer y el pueblo zuliano y venezolano ve en confusión este desfile de políticos pillos, venidos a empresarios y los bucaneros empresarios de siempre, llenando sus botijas de más dólares.
El Zulia sigue durmiendo con somníferos. Entre Vallenato, paracos y guerrilleros, sus diarios de muertes, siguiendo la cátedra bobalicona de Ocando Yamarte con su programa Ángulos y las vísceras de un Juan Carlos Fernández y Argenis D Arienzo; en el otro bando los plebeyos de la Red con el economista Omar Prieto, candidato a la Alcaldía de San Francisco y el abogado Henry Ramírez, candidato a la Alcaldía de Maracaibo, el Zulia duerme profundo. El consumo activado con dólares, que no son producto del trabajo, del plus trabajo; nada le importa, que se vaya a la carroña el pensar sereno, que para eso están las misiones y las becas de la Ana Maria Campos y la de Jesús Enrique Losada, ésta según denuncias no confirmadas, nueva modalidad de enriquecimiento del Hombre del Sur, que así le paga a ex catedráticos adecos de Luz, ahora de rectores y vicerrectores en universidades privadas, como la José Gregorio Hernández. El Zulia dejó de relampaguear, el citadino no mira su Rayo del Catatumbo, presto está a lanzarse a la calle y bailar hasta el amanecer con Celeron, el Cacique de Junta, los reggaetoneros y otro de la farándula del momento.
Sin conciencia histórica, sin identidad cultural, el zuliano da marcha atrás a su proyecto de gran estado. La entidad federal convertida en una carpa fenicia, no mira ni a su lago, puebla los comercio y los malls; y hasta memorialistas como el médico Luís Guillermo Hernández, autor del Diccionario General del Zulia, debe pensar en lo más profundo, que esa empresa de amor por lo propio al parecer ha sido en vano; juguete de político para embaucar las buenas intenciones de un pueblo altanero pero al fin sincero.
El tiempo ha pasado y El Sultán del Zulia vive exiliado en Perú, dejó a su pichón Pablo Pérez en la Gobernación y su mujer Evelyn trabaja por la Alcaldía Marabina; en premio los intelectuales nombrados, ideadores de la Zulianidad como coartada lograron sus sillones en la Academia de Historia Regional; la supuesta otra intelectualidad se esconde en los cuentos de camino de fantasmas como la de Caballero y el viejo Hotel Granada, mientras el pueblo día a día se levanta a ritmo de vallenato y música evangélica, y así con toda la sorna ríen los dueños de la Cuenca del Lago.
 
LA GAITA ZULIANA   
En ese endeble, por no decir, inexistente regionalismo zuliano, se nos ha vendido que la zulianidad es sinónimo de puente, chinita y gaita. La trilogía luce perfecta para mantener la dominación del nativo suelo en aras del centralismo caraqueño y de élite de pacotilla que regenta el poder en la región.
La gaita expresión musical de pueblo, hoy es sustituido por otro canto venido de la república de Colombia, con viso de imperialismo cultural, como lo es el vallenato; pero que en el fondo no es más que otro canto de pueblos y caminos.
Los estudiosos del origen de la gaita no atisban en precisar si se remonta al canto protesta de negros, o bien es un canto religioso con matices festivos y uno que otro de consuelo. En todo caso, su cadencia demuestra a las claras que en lo profundo no es más que catarsis, de quienes en lo más profundo musitan su gran frustración como pueblo; para ello es recurrente que la temática de las letras hagan referencia a una tradición de pacotilla, como la Esquina de Macgregor, identificada como lo más puro de la tradición, cuando sabemos que no representó más que los intereses de los ingleses en un momento histórico en la región. Y en un primitivo regionalismo se habla que el gaitero de tradición lo creó Dios.
A todas estas la hegemonía de Maracaibo sobre las otras ciudades, pueblos y caseríos de la entidad federal, es notoria en notas como Maracaibo florido, la ciudad más bella del continente, la más atrayente del mundo; al punto que aquí nacerían las estrellas. Entre palos y alegrías el gaitero expresa que “porque yo sin la bebida/no siento ningún placer; la fanfarria y el el trasnocho como emblema de la vida del gaitero es llevada a lo superlativo, donde la madre siempre comprensiva espera cual su chinita piadosa al hijo que la venera.
Ante la posición de cierto intelectual que ve en este pueblo meros salteadores de camino, como es el caso del sociólogo Miguel Ángel Campos, se impone otra tesis como la señalada por el médico e investigador en serio de la zulianidad, Rafito Molina Vìlchez, quien es del criterio que el comportamiento del zuliano es producto de una gran frustración a cuesta. Ambos criterios habría que sopesarlos, pues para nadie es un secreto que el caso reciente de la Vuelta, donde la burguesía marabina, más que zuliana, se roba ella misma y se va a vivir cuál hidalgo en la ciudad de Miami; nada se diferencia de aquellos piratas que saqueaban la ciudad, época de Morgan-Walter y compañía.
Una elite de intereses saquea en el tiempo y el consuelo del pueblo llano es refugiarse en el canto con dosis de esperanza, nostalgia, fervor religioso, una protesta, que no da liderazgo que la ejecute; al final trae como corolario unos grupos gaiteros que en la actualidad se refugian en la ayuda oficial. El Sultán del Zulia en el Perú, el Manuel Rosales, supo explotar la vida concreta de estos cantores y músicos, para lo cual les creó la Fundación Grey Zuliana en la Gobernación del Estado y el Di Martino en la competencia política les crea a otro segmento la Fundación de la Gaita, dependiente de la Alcaldía de Maracaibo.
Un estado regional como el nuestro objeto de la mira de intereses imperiales y sub imperiales, es notorio como deja en el abismo una identidad cultural que nunca ha sido firme. Hasta el voseo se va desfigurando. En esa realidad ni valses, danza, contradanza, grupos bailables como los Blancos, Los Maras y El Caribe, perdidos en el tiempo de Maria Castaña, encuentran eco en los oídos de un citadino, que no quiere mirarse en su espejo.
Con esas pinceladas la gaita en sus versiones de tambora, perijanera y de santa lucía se revuelca en su lago infecto, entendido que somos un mero pueblo de camino. Maracaibo y sus alrededores estancado, niños que en vez de ir al museo científico-tecnológico, como borregos son llevados en peregrinaje a ver una tabla en su basílica y a mirar a su plazoleta versallesca, llamada Monumento a su Chinita; va camino a su degolladero cantando su gran mentira de creer que su gente es la mejor de este mundo y con aquello de venìte pa Maracaibo/a la feria de la chinita/aquí la cosa es bonita/ en el bello paseo del lago.
La gaita es triste decirlo es mera letra para la dominación del imaginario social de un pueblo, que todavía se siente pueblo; donde con algarabía dice una de sus últimas que él nació gaitero para cantarle a su chinita. ¿Cuándo la poblada tomará el Palacio de los Cóndores y ponga a Miraflores de rodilla, para que el canto sea diferente en esta tierra, que puede ser todavía una gran nación?

VISIÓN CRÍTICA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES COLOMBO-VENEZOLANA
MARCO HISTÓRICO
En primer término, hablar de dichas relaciones significa que se mire el proceso histórico de nuestras naciones. Despunta un Simón Bolívar, quien con el apoyo de cierta élite neogranadina, pudo hacer posible la definitiva liberación de Colombi con la Batalla de Boyacá (7/08/1819); de allí nacerá la Gran Colombia, el sueño metafísico del caraqueño.
Pero una cosa fue la visión de Bolívar contra el Destino Manifiesto, que comenzaban a pregonar los norteamericanos y otra la desunión hispanoamericana; de modo que de nada sirvió la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá, donde se hubiese asentado una muy diferente política internacional de estos pueblos nuestros con respecto a Europa, Norteamérica y demás continentes.
¿Pero quiénes trabajaron para dar con el traste la visión bolivariana?. Sin lugar a dudas, la insidia de un Santander junto a Páez en Venezuela y Juan José Flores en el Ecuador, un trío que trabajó para fraccionar lo que pudo ser una república de naciones; pero la realidad y la política debería ser lo real concreto y no los sueños libertarios, dio al traste con quien por su prestigio pudo negociar la Paz: Antonio José de Sucre, asesinado en su paso por los caminos de Berruecos, precisamente por dos sicarios colombianos y un peruano; no por casualidad Colombia y el Perú, son los dos países que, en la actualidad, mantienen posiciones disímiles al gobierno venezolano en materia internacional; los primeros aliados a la concepción norteamericana, el otro tratando de forjar una no clara política multipolar.
Asesinado Sucre, muere Bolívar en su depresión con el consuelo de su Delirio sobre el Chimborazo; mientras la cancillería colombiana, siempre con una visión pragmática en función de sus intereses, pone la mira en dos estados fundamentales de Venezuela: Zulia y Táchira; en el primero no se olvide que en su proceso de formación perteneció a la Gobernación de Coquivacoa y Urabú en 1499; para después con el paso de los años (1528) ser Provincia de Coquivacoa y Urabú. En 1676 nos integran a la Provincia de Mérida del Espíritu de Maracaibo y será en 1678, cuando por vez primera se nos denomina Provincia de Maracaibo.
En los lapsos anteriores, el actual Estado Zulia depende administrativa y jurídicamente del Virreinato de Santa Fé. En el caso del Táchira, es notoria la cultura del Departamento de Santander en la vida de esa entidad federal venezolana, donde su elite toda fue formada por colombianos; al punto que muchos ponen en tela de juicio el origen venezolano, del ex presidente Carlos Andrés Pérez, y en el caso de ex presidente Ramón J. Velásquez, su padre fue un colombiano maestro, quien forjó juventudes en los pueblos del Táchira.

REALIDAD DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN LA ACTUALIDAD
Entrando en la vicisitudes de unas relaciones internacionales congeladas desde el 28 de Julio del 2009, se presentan incidentes digno de narrar, para llegar a ciertas conjeturas, más que conclusiones, pues, no se olvide que la diplomacia no es más que arte de la hipocresía, por no decir la mentira, tal lo dijera ese filósofo de la política, que fue el italiano Nicolás Maquiavelo (3/05/1469 al 21/06/1527).
El presidente Chávez toma como pretexto la entrada en territorio ecuatoriano de tropas militares colombianas, quienes asesinan a un miembro prominente del Ejército de Liberación Colombiana (E.L.N.); para relanzar su política de defensa subcontinental, sin dejar de mencionar el tratado sobre las bases militares norteamericanas que avala Álvaro Uribe, en Colombia; cuadro preocupante para la defensa latinoamericana, a decir del presidente venezolano. Por lo que el mandatario nacional convocó a la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) en la cual es digno de mencionar las palabras con que el presidente colombiano se dirige a Chávez (parafraseo):-Usted no es un varón, ofende a lo lejos pero ni habla cuando está cerca-; mientras Chávez, a lo sumo responde: -Váyase al carajo-.
Dichas palabras, que parecieran ser brollos de lavanderas, muestra una gran debilidad de la cancillería venezolana, específicamente de un mandatario nacional de origen militar, quien acepta tremenda ofensa nacional al pueblo venezolano. Esa línea de conducta prosigue con el casi seguro presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien dice en tono Prepotente:- Seré diplomático y firme con Chávez. La estrategia será usar prudencia, diplomacia y firmeza (Ver Versión Final: Sección Mundo: Año II, Mcbo. 7/06/2010); mientras el actual ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, dice: “En estos meses hemos parado el macho al presidente Chávez” (la misma fuente). A todas estas qué subyace en ambos países.
En el caso venezolano, el radicalismo presidencial con la caída petrolera, lleva al presidente Chávez incluso a declararse marxista y comienza un conjunto de expropiaciones; sin que al parecer ello signifique un cambio en el descreimiento del venezolano ante la ruina económica, después de casi una década de populismo económico avalado por la renta petrolera, en la actualidad de capa caída.
El chavismo demuestra que es Chávez, los candidatos del oficialismo son contados los que tienen perfil propio, y muy probablemente pierda la hegemonía en la Asamblea Nacional, y por ironía supuestos muertos políticos toman figuración nacional, caso de Ramos Allup, Mendoza y Omar Barboza; es decir, que no sería descabellado que la dirigencia del puntofijismo vuelva por sus curules en otros partidos, caso del Nuevo Tiempo, o en la propia Acción Democrática.
En la parte colombiana, se nota la fulminación del bipartidismo liberal-conservador, la consolidación al parecer del partido ultra conservador, venido del sicariato, paramilitares e intereses del narcotráfico; pero que en apariencia ha dado efectividad y eficiencia en el gobierno, bien combatiendo la guerrilla y hasta realzando la economía. No se olvide que Álvaro Uribe a más de abogado, se formó en la escuela de negocios de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, y que el futuro presidente Santos tiene experiencia de gestión pública, como creador del Ministerio de Comercio Exterior durante el gobierno de Gaviria; en el ministerio de Hacienda enfrenta una fuerte crisis fiscal y como ministro de defensa fue garante de la política uribista de la seguridad democrática.

CONJETURAS A MANERA DE CONCLUSIONES
Creemos en síntesis a manera de conjeturas lo siguiente: Si bien el gobierno venezolano en réplica se ha armado y firmado convenios de seguridad con rusos; las fuerzas están medidas, no se olvide que los colombianos tienen tradición de lucha militar y guerrillera.
Sólo en Venezuela los colombianos deben superar la cifra de cinco millones, quienes viven sin arraigo en lo nacional, imponiendo su cultura, bien se llame vallenato, sicariato, dominando el comercio formal e informal, caso del Estado Zulia, Maracaibo; donde los antioqueños y sobre todo santanderianos en el caso central de la urbe son los dueños y señores de hasta las mesas ambulantes de las ventas de buhonería.
Se impone una política más dura contra el estado colombiano. No significa que avalamos la política del presidente Chávez, al contrario creemos que no pasa del discurso; mientras las fronteras siguen desguarnecidas, el nativo pierde su identidad local, estadal y nacional y hasta la Guardia Nacional sigue incursa en el negocio del contrabando a favor de Colombia; sin que el venezolano sienta en lo más profundo que se tenga un gobierno que defienda las fronteras, como si lo hicieron Marcos Pérez Jiménez, Rafael Caldera y hasta Jaime Lusinchi; éste último dio probidad con el incidente del Caldas.
Pensamos que más que el imperialismo norteamericano, se le debe tener, no miedo, sino firmeza con contundencia a la geopolítica colombiana, la cual observa con inquina nuestros territorios del Táchira y Zulia. Mucho hemos perdidos en territorio y es voz popular como el extranjero colombiano asume funciones dentro del estado venezolano a todas sus instancias. De no actuar con firmeza perderemos más territorialidad por indiferencia ante nuestra identidad nacional.
Sabemos que detrás de la diplomacia está la economía. En ningún momento avalamos un rompimiento con Colombia, a más que nos une lazos históricos contradictorios; estamos obligados a convivir con ellos, por la sencilla razón de que son nuestros vecinos y junto a los Estados Unidos, nuestros mercados naturales, si cabe la palabra; pero se hace imperioso no dejarnos deslumbrar de estas diatribas políticas de ambos lados, porque jugando con las conjeturas, hasta podrían ser ópera bufa para mantener en vilo a los ciudadanos de aquí y allá para no resolver los problemas de empleo y calidad de vida, que tanto colombianos y venezolanos merecemos, por el simple hecho grandioso de ser seres humanos.
Lo que sí es evidente que más allá de las críticas del paramilitarismo y de sicariato, que se le endilga a la administración gubernamental del Álvaro Uribe, donde nace Santo, futuro presidente ahora de esa nación; la sociedad colombiana tiende a reinstitucionalizarse a través de la violencia; en tanto, nuestro país tiende a perder la poca institucionalidad ganada durante la etapa que se denominó Pacto de Punto Fijo.
Se hace necesario que el gobierno nacional imponga más que una historia ideologizada, que comienza con el golpe que lo llevó al poder; el rescate del conocimiento histórico-geográfico tanto nacional como local; para de ese modo internalizar en el venezolano un sentido recto, que no patriotero del gentilicio venezolano; pues, con la realidad actual mucho nos tememos, que no será necesarios que el ejército colombiano entre con sus tropas a nuestro territorio nacional; basta que los cincos millones de colombianos, que no sienten como venezolanos, con su vallenato y formación militar, hagan razzia con nosotros.
Finalizamos con una: Un pueblo sin arraigo cultural fenece. Una nación o región envilecida por el facilismo e indiferente por lo propio, es presa fácil de sus vecinos lobos

REFLEXIONES FINALES SOBRE LA ZULIANIDAD
En apariencia ya pasó la autoría de Hugo Chàvez Frìas y Manuel Rosales, dos personajes anti zulianos por excelencia; aunque todavía en Miraflores para mayor escarnio se tiene a un colombiano, del departamento de Bucaramanga, como Presidente de la Nación, Nicolás Maduro; mientras en el Palacio de los Cóndores desfiló el Pablo Pérez, y desde la Alcaldía, la esposa del pajarraco del Sur del Lago, aspira a la Gobernación de la entidad federal.
En tanto el juego del poder prosigue, los colombianos avanzaron de modo superlativo. A la distancia no remota, el suscrito pudo constatar cómo el cachaquismo, antioqueños y sus derivados: guajiros y árabes colombianos se apoderan de la metrópoli; no sin antes haber dominado toda la geografía del estado regional, léase la subregión Sur del Lago.
El trabajo está bien hecho, de eso se debe ufanar ese falso regionalista que siempre ha sido Vinicio Nava, hombre formado en la república de Colombia, como el Rafael Urdaneta. Pues bien, la Cancillería Colombiana no sólo nos envió más de siete millones de colombianos; sino que también en la actualidad mediante el contrabando inducido Venezuela alimenta casi un tercio del territorio vecino, y en esa la hegemonía en el terruño se expresa hasta  en monjas colombianas en el Colegio La Presentación, pastores evangélicos colombianos y pare usted de contar; sin que el nativo deje de respirar, sentir y amar el vallenato con el Diomedes Díaz, Paco Zuleta y el trabajo de la propia burguesía colombiana, con uno de sus grupos económicos, los Vives, a través del Carlos Vives
Más que las reflexiones, lo concreto es que el Zulia de hecho es un colonia colombiana. La diplomacia colombiana logró cruzar la población nativa con la población de reserva que nos envió, que en trabajo conjunto con la guerrilla de ese país y los paracos, penetraron la Subregión Perijá y Guajira, comprando las mejores tierras tal vez de América latina. Lo peor: que el Ejecutivo Nacional desde Caracas no entiende que los  amigos de la cancillería colombiana son los cubanos fidelistas. En ese cuadro, la oposición venezolana se alía con el paraquismo colombiano, en el peor contrasentido del sentir nacional.

En síntesis, nada que buscar en el terruño. El Zulia perdió su derrotero histórico y Colombia convirtió el terruño en simple Departamento no oficial de la República colombiana. Loas entonces a Vinicio Nava, Manuel Rosales, Antonio Espinosa, Luis Guillermo Hernández y Julio Portillo, y eterno agradecimiento al mayor destructor nacional por ahora, el difunto Chàvez; quienes no eran más que agentes propios y colombianos en pro de la Cancillería colombiana, postmodernizada con la Geopolítica de los Londoño. Pero en fin la responsabilidad está en un pueblo, que no supo defender lo propio.

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